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24 de enero de 2014

La Masonería del Siglo XXI

¿Cual es el papel de la Masonería en el siglo XXI? La ciudadanía espera algo más que silencio

¿Cual es el papel de la Masonería en el siglo XXI?, se pregunta la sociedad desde hace tiempo y más en este contexto político-socio-económico. Durante los siglos pasados la Orden se posicionó claramente a favor de las libertades y los derechos del individuo. Los ciudadanos han reconocido esa labor nacional a través de la República, y en un entorno más internacional a través de la Revolución Francesa. Pero en estos tiempos tan convulsos, de años de retroceso social en cuanto a derechos tan elementales y constitucionales como la sanidad, la vivienda, y la dignidad humana empezando por la autoestima y terminando por el suicidio, primera causa de accidente mortal, uno se pregunta: ¿quién ampara el derecho a la vida?

Los Derechos Humanos, aunque “están”, “son” menos y pisoteados desde fuera, por las botas aplastantes del capitalismo despiadado de "los mercados", los cuales quitan y ponen gobernantes elegidos de forma democrática, intervienen estados y en cuestión de minutos además se enriquecen y extorsionan a la población con las directrices impuestas desde fuera. La democracia con minúsculas ¡si, no se asombren! ya no existe; tan sólo consiste en hacer el paripé de ir a votar y “ejercer el derecho” al voto, ¿o es que alguien lo duda a fecha de hoy?

Aunque con retraso, sin duda es el momento de que la Orden a través de sus distintas ramas liberal y dogmática, haga un gesto de fraternidad interno, mediante el cual se lleguen a acuerdos puntuales en estos temas sociales, en forma de manifiesto común, a través de un congreso general de Obediencias, y que posteriormente se presente y permeabilice a través de alguna organización social apolítica y adogmática, de reconocida imparcialidad y prestigio. Que sea la Orden la que salga a la sociedad a exponerlo con orgullo, autoestima, sin recelos, suspicacias, ni complejos de bella “durmiente”, que espera que sea la sociedad en forma de mundo profano la que venga y con un beso le despierte la conciencia social, compensando de paso ciertos tics de autismo simbólico, explicando de manera clara y concisa quienes somos, por dónde vamos y de donde venimos. La sociedad acogerá con alivio este mensaje y el ciudadano comprenderá que existe una organización que vela por ellos. La orden saldrá cimentada desde su interior y fortalecida en el ámbito social con la imagen y prestigio de antaño, garante y protectora de los valores humanos fundamentales.

Ya lo decía Machado: " caminante no hay camino, se hace camino al andar". Tenemos que dejar de ver a través del ojo de Horus, actuar, y salir de esta "España de espíritu burlón y de alma quieta". Es necesario recuperar el espíritu verdadero y genuino de la Masonería, y que mejor forma de hacerlo juntos, en unión, a través de los pilares o columnas de uno de sus principales Maestros. Ni en retaguardia y en retirada, no se puede estar peor. La Francmasonería siempre ha sabido estar e ir por delante, abriendo conciencias y caminos, a través de su espíritu moderno y vanguardista, pero en estos tiempos, tan duros y difíciles, la ciudadanía espera algo más que el silencio, porque saben que este y la mera contemplación son una forma de complicidad, que no se entenderá con el transcurso del tiempo.

José Luis Meléndez. Madrid, 22 de Junio del 2012.
*Fuente de la imagen: flickr.com

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