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29 de octubre de 2018

La España moderada

A las próximas elecciones concurrirán muchas fuerzas, pero solo habrá dos opciones: la España moderada, democrática y constructiva, o la oposición crispada, insolidaria e inmovilista.

Han quedado escritas y grabadas en el diario de sesiones de la Cámara Baja, para mayor gloria de los autores, las palabras que los aspirantes conservadores y no conversadores a hacer oposición, han dirigido al Presidente Sánchez. Un Presidente elegido y proclamado democráticamente por una mayoría de fuerzas que representan a los españoles en el Congreso.

El día 24 de octubre pasará de esta forma a la Historia como un día eufórico y exultante para los candidatos opositores, pero muy triste para la mayoría de españoles de izquierdas y de derechas (el centro ideológico desde la brillante y corta legislatura de don Adolfo Suárez, es un espacio político que no existe, y al que todos aspiran a ocupar en campaña electoral, para arañar unas cuantas voluntades).

La obligación de todo político es buscar el diálogo en aras del bien común, y la moderación una virtud que un político jamás debiera abandonar. Les ha resultado fácil a los conservadores sin conversación, pero nada rentable desde el punto de vista electoral, llamar golpista desde la Cámara democrática, al representante de todos los españoles, pero les ha faltado clase y dignidad democrática a la hora de rectificar, a pesar de haberle concedido el destinatario y representante de los ciudadanos demócratas ofendidos, la oportunidad de hacerlo.

No hay mayor golpe de Estado que claudicar del papel que a uno le otorgan democráticamente y no cumplirlo. Después de tres meses los adversarios de los resultados democráticos surgidos de la moción de censura, siguen sin asumir su derrota, y sin entender la naturaleza democrática de este procedimiento. Han optado por el inmovilsmo y por intoxicar con la crispación la sociedad española, para evitar hablar de los problemas del Estado que tiene España, y ocultar de paso la falta de proyecto que tienen hacia un país al que tanto dicen querer.

Es bochornoso para el ciudadano de a pie desencantado, de ideología desteñida e incolora, contemplar la falta de acción política, de propuestas por parte de la oposición, y de estadistas como los de antaño, que anteponían los intereses de los españoles a los suyos propios.

Es muy fácil hablar desde la ideología pendular y oscilante, abstencionista e inmovilista, antes de centro, más tarde socialdemócrata, ayer liberal, hoy de derechas, y mañana no se sabe qué, hablar de golpismo en democracia, y faltar a la mayoría de ciudadanos que representa el Presidente de Gobierno. Más difícil es hablar de democracia dentro de dichas organizaciones, provistas de cúpulas piramidales. O ir de partido constitucionalista cuando no se respeta en su seno la libertad de expresión recogida en la Carta Magna, ni el derecho a la intimidad personal: “te espían tal cual hacen los agentes de la KGB” (Carolina Punset)´, como recoge en un artículo el diario El País. O cuando se cuestiona de una forma totalitaria con el uso de la palabra desde la tribuna de oradores, la permanencia en el escaño de una ministra como Margarita Robles, por no pensar como el Presidente de su grupo parlamentario.

Ha vuelto la España de blanco y negro. La “aznarización” de la derecha teledirigida como consecuencia de la falta de experiencia, de equipo, de ideas de los respectivos candidatos a hacer oposición a la hora de buscar soluciones a los problemas de España. Andan preocupados en Génova por los últimos sondeos. Por la falta de equipo, por el desvarío y las ofensas de algunos de sus miembros a los niños españoles de Andalucía, por la deriva emprendida, la incertidumbre sobre la trayectoria del partido, y el abandono del centro moderado que representaba el anterior equipo.

Se echan en falta perfiles más moderados de gestión y de peso como los de la ex Vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Perfiles abiertos y dialogantes sin escrúpulos a la hora de dialogar, tender puentes y llegar a acuerdos, y que desde la “aznarización casadiana”, han provocado y propiciado una nueva alternativa en Vox.

Ha empezado el NO-DO. El azul y el naranja han dado paso al blanco y al negro. A las próximas elecciones concurrirán muchas fuerzas, pero solo habrá dos opciones: la España moderada, democrática y constructiva, o la oposición crispada, insolidaria e inmovilista. Como dijo el día 8 de octubre la ex diputada y portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, Lorena Ruiz-Huerta, en su discurso de despedida del grupo parlamentario: “cuando dos elefantes se pelean, quien más sufre, es la hierba, la mujer”. En este caso la hierba es España, y los elefantes, los aspirantes conservadores y no conversadores a hacer oposición.

José Luis Meléndez. Madrid, 28 de octubre del 2018
Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org

23 de octubre de 2018

Seiscientas veces sí


Aquella habitación ambulante con ruedas, tenía un espacio lo suficientemente reducido para facilitar las relaciones y el intercambio de feromonas

Hace sesenta años que comenzó a rodar por las carreteras españolas. Pocas marcas y modelos automovilísticos pueden presumir hoy de haber contribuido de una manera tan directa y dilatada en el tiempo al desarrollo económico social y demográfico de su propio país, como lo hizo este prototipo de escarabajo español.

El primer Seat 600, conocido coloquialmente como “el seiscientos”, salió de la Zona Franca de Barcelona, en el mes de junio del año 1957. De sus cuatro versiones, llegaron a venderse cerca de 800.000 unidades, hasta que en el año 1973, dejó de producirse. Su precio asequible (378,64 euros), y el bajo coste de su mantenimiento, fueron factores que contribuyeron a que el modelo se popularizara, hasta llegar a transformarse en uno de los iconos de los años sesenta.

El vehículo de forma semicircular, constaba de un maletero delantero reducido, lo cual hizo ser a las familias de la época más prácticas, a la hora de viajar. Las bacas de los coches y los toros Osborne, campaban a sus anchas por las nacionales de España. A pesar de su lentitud en subir algunos puertos de cierta dificultad, el boliche compensaba sus limitaciones con velocidades que alcanzaban en las autovías, los ciento veinte kilómetros hora.

El seiscientos no tenía aire acondicionado, pero gracias a las ventanillas de sus dos únicas puertas delanteras, muchos ciudadanos pudieron sentir en la cara los aires de la libertad, que años más tarde trajo la democracia. Aquella habitación ambulante con ruedas, tenía un espacio lo suficientemente reducido para facilitar las relaciones y el intercambio de feromonas. Más si se tiene en cuenta que aquellos viajes limitados por la velocidad, duraban más de lo habitual, lo cual suponía una ventaja, a la hora de conocerse.

Durante varias décadas y generaciones, el seiscientos ha sabido aportarnos más momentos felices que desdichados. Nos ha acompañado a los guateques, a los picnics, a la playa, al pueblo, y ha sido el nido de amor de los padres de la generación del baby boom. Tener entonces un seiscientos, era sinónimo de tener novia. A pesar de sus limitaciones, a la hora de consumar los momentos íntimos, nuestro amigo y compañero, supo estimular y excitar la imaginación de los amantes.

En esta sociedad actual, fragmentada ideológicamente, desolada como consecuencia de su baja natalidad, y deprimida por su alto índice de separaciones, se echa en falta un modelo que inspire al conductor y a sus acompañantes, la misma ternura que nos supo dar el seiscientos. Un modelo de coche no apto para todos los públicos. Porque el seiscientos era un coche exclusivo para románticos. Nunca un coche tan pequeño como el seiscientos, podrá aportar tantos valores como en aquella época lo hizo el seiscientos.

Ahora los coches vienen equipados con todo, pero no le enseñan a uno nada. Sus altas prestaciones, y su aire acondicionado, enfrían los valores y ahuyentan las feromonas. Sin embargo aquel amigo cómplice y práctico, nos enseñó a relacionarnos, a conocernos, a amarnos, y nos reconcilió en la democracia a los españoles.

Le faltan palabras a uno para homenajear con seiscientas palabras a este motor y a esta carrocería curvilínea y progresista, que supo dar a la sociedad de su tiempo lo mejor de sí. Lo que no me faltarán serán respuestas, si un día me preguntan si me acuerdo del Seat 600. Entonces responderé seiscientas veces sí.

José Luis Meléndez. Madrid, 10 de agosto del 2017
Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org

22 de octubre de 2018

Una de espías

Es indignante y vergonzoso que algunos medios mercadeen y hagan públicas las intimidades de cualquier ciudadano

😎 (gafas de espía). Hace unos años repartiendo publicidad para un proyecto personal (cuando entonces tenía coche), entre Pozuelo y  Boadilla del Monte, me perdí, y al seguir una calle, fui a dar con un edificio blanco y alargado. Cuál es mi sorpresa, cuando al llegar al final de la misma, veo una puerta metálica, a un metro escaso de donde me encontraba, que a su izquierda tenía un escudo circular de un metro y medio de metal, que ponía: "CESID", antiguo acrónimo del actual CNI (Centro Nacional de Inteligencia).

Nunca me he sentido tan intimidado. Entonces pensé: "me deben de estar haciendo en estos momentos, una radiografía de todo el aparato digestivo". Aunque durante el viaje de vuelta tampoco descarté que se olvidaran de escanear la matrícula, hacer una resonancia al coche, y una radiografía de cara y perfil a su dueño.

Ignoro la velocidad a la que salí de allí. El caso es que logré maniobrar, en medio de todo el subidón, dar la vuelta, y salir de allí, lo más rápido que pude. Fueron unos minutos angustiosos y eternos. Todavía no me han llegado los resultados de las pruebas...😉

Algunos periodistas, han manifestado su indignación, porque el CESID, grabó al rey emérito. Creo que el organismo ha cumplido con su labor, porque el rey es un ciudadano más, igual que el FBI, debiera controlar al señor Trump. Los servicios de inteligencia están para velar por la seguridad nacional, y ahí estamos todos los ciudadanos incluidos.

Lo que resulta verdaderamente indignante y vergonzoso, es que algunos medios  mercadeen y hagan públicas las intimidades del Jefe del Estado, o de cualquier ciudadano. El monarca también tiene derecho a su intimidad personal. Y su intimidad personal, creo que muy poco le interesa a la mayoría de los españoles, mientras ésta no afecte a la sociedad a la cual representa.

José Luis Meléndez. Madrid, 21 de marzo del 2017
Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org

13 de octubre de 2018

El bien común

Los soberanistas pretenden separarse de España, mientras la oposición se ha independizado y desentendido de los demás problemas de los españoles

Decepción. Pena. Impotencia, y rabia contenida. Apuesto a todas luces a que son sentimientos que comparten millones de españoles, al ver como la clase política de su país, es incapaz de remar en la misma dirección, de llegar a alcanzar acuerdos de Estado desde hace años. La misma que se puede llegar a sentir cuando uno ve ciertos concursos. Esos programas televisivos que llegan a conceder más de un millón de euros a un solo concursante por el mero hecho de ganar, mientras millones de españoles carecen de dinero y de recursos suficientes para cubrir sus necesidades básicas.

Leo el titular en una conocida revista de salud antes de que el gélido invierno haga su entrada, dentro de escasos días en la península y de que afecte de forma directa a la inmensa mayoría de ciudadanos: “El frío aumenta un 30% el riesgo de sufrir un infarto”. Una conclusión a la que ha llegado un estudio realizado por un equipo de investigación del Hospital alemán Universitario Jena, y que a su vez ha sido respaldado por otro trabajo llevado a cabo por la London School of Hygiene & Tropical Medicine, según la cual, por cada grado inferior a los 18ºC, el riesgo de sufrir un infarto crece un 2%.

Esto según dichos especialistas esto es debido a que el organismo como medio de protección contra el frío, tiende a espesar la densidad de la sangre,  a aumentar por tanto su presión, facilitando de esta forma la aparición de dicha dolencia. Las noticias cuando uno vuelve a España tampoco son muy halagüeñas. Un informe de Cáritas basado en un estudio social entre los años 2007-2017, advierte que seis millones de personas en el país, se encuentran al borde de la exclusión, además de los 4 millones de personas que la ONG sitúa en exclusión severa.

Además el total de personas en situación de exclusión social no severa ascienden según dicha organización, a 8,6 millones de personas, un 1,2 de millones de personas más que en el año 2017. La conclusión a la que llega Cáritas, es por un lado que la recuperación económica se produce de una forma desigual, ya que avanza a dos velocidades, y por otro, que un empleo no asegura la integración social.

Uno de los colectivos con mayores dificultades de inserción lo forman los adultos comprendidos entre los 45 y los 64 años, que ha pasado de un nivel de exclusión del 13,1% en 2007 al 18,4%. Entretanto en la capital de España, la Comunidad de Madrid, en lugar de ayudar a los mendigos a mejorar su situación, como señala Ángel Hernández, coordinador de la Red Madrileña de Lucha contra la Pobreza a la hora de solicitar la Renta Mínima de Inserción (RMI) de 400 euros, se les exige una declaración jurada de sus beneficios en la calle.

España atraviesa por un momento histórico desde hace diez años. El gobierno ha aprobado los primeros presupuestos sociales que pueden permitir dignificar la vida de muchos ciudadanos que se han quedado en el camino, y que han contribuido con sacrificio a levantar el país y llegar hasta aquí. Muchos de estos españoles exigen hoy a sus representantes la altura de miras y el mismo apoyo que ellos recibirán dentro de unos meses en las urnas. No se trata de una rivalidad entre partidos, sino de un acuerdo de Estado que recupere y premie la ejemplaridad de los esfuerzos llevados a cabo por esos ciudadanos a lo largo de una década.

Faltan ideas brillantes y sentimientos nobles en la política. Los soberanistas pretenden separarse de España, mientras la oposición se ha independizado y desentendido de los demás problemas de los españoles. Ha olvidado el espíritu conciliador de la Transición, y ha recurrido al de la confrontación. No son difíciles las cuentas del presupuesto, sino las ganas de querer llegar a acuerdos. La convocatoria de unas nuevas elecciones, con la obtención de similares resultados, no va a resolver los problemas de la sociedad. Querer mejor y no tanto a España, es pensar en todos los españoles, no solo en Cataluña, con fines partidistas. No es portar una bandera en la mano y unas gafas para ver solo Cataluña. Eso es solo postureo, españolear sin resolver los problemas del país, y no hacer patria.

Los españoles en general, pero de manera particular las fuerzas opositoras al bien común, han recibido una lección esta semana de los ciudadanos isleños de las Baleares, que de forma voluntaria han sabido unirse hasta llegar a colapsar el servicio de emergencias 112. Se han unido todos: ciudadanos de izquierda, de derecha, independentistas y nacionalistas. Juntos han sacado lo mejor de sí mismos, y se han remangado con una única meta: el bien común. Sin portar ninguna bandera.

Hoy es 12 de octubre, día de la Hispanidad. Día de todos los españoles. No solo de los que llevan la bandera española y miran hacia otro lado mientras entonan el Himno. También de todos aquellos ciudadanos que durante este próximo invierno, mientras vean un concurso de televisión, tiritarán de frío este invierno, debajo de sus mantas.

José Luis Meléndez. Madrid, 12 de octubre del 2018.
Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org

8 de octubre de 2018

"Versos al paso"

No se puede pisar la cultura, las reflexiones, ni los sentimientos

Hace aproximadamente un mes el Ayuntamiento me propuso ceder alguno de mis versos, con objeto de escribirlos en algún paso de cebra de la ciudad. Al principio la idea de "Versos al paso", sonaba bien, pero luego lo pensé. El caso es que he hecho caso omiso a la propuesta, porque no me gusta que pisen mis versos los peatones, las ruedas de las bicicletas, de los cochecitos, de los carros, y menos que le cayera a alguno de ellos, alguna mancha o escupitajo.

Hoy he visto por primera vez una de esas inscripciones. Me he tenido que apartar dentro del paso de cebra, para no pisar los versos de uno de mis compañeros, ya que vengo a la biblioteca con un carrito. Amanda piensa igual que yo, es decir, que la cultura tiene que estar en las bibliotecas. Creo que mejor hubiera sido llevar esa misma idea a las bibliotecas, de forma que los lectores hubieran podido hablar con los autores, e incluso firmarles algún ejemplar que ya tuvieran.

No existe ningún otro motivo. Agradezco al Consistorio que se haya acordado de mí. Me siento mejor habiéndole entregado a una Unidad suya como es la UMA (Unidad de Medio Ambiente de la Policía Municipal de Madrid), un poema sincero, íntegro, espontáneo y sin ningún tipo de publicidad por mi parte.

Respeto la iniciativa, y siento como vecino de Madrid enormemente no poder participar en el evento, ni corresponder al ofrecimiento, pero pienso que los poetas además de escribir con el corazón, hemos de ser consecuentes y de actuar de acuerdo a sus principios y directrices: no se puede pisar la cultura, las reflexiones, ni los sentimientos.

José Luis Meléndez. Madrid, 8 de octubre del 2018

1 de octubre de 2018

¡Pffsss...!

Es inmoral, injusto y mezquino, exigir a un animal el mismo comportamiento social, que le corresponde a un humano

Al señor Ángel Antonio Herrera no le parece bien que los perros orinen donde les dé “gana de la urgencia”. Al cronista del famoseo le parece poco lo que aguardan pacientemente en sus casas las mascotas a sus tutores, y propone algunos espacios destinados a ello, ya que constituye según él un problema estético y de salud pública.

En resumidas cuentas, lo que viene a decir el señor Herrera es que el hombre por el mero hecho de serlo, puede orinar cuando quiera, pero el perro además de esperar a que llegue su tutor, ha de esperar a que este encuentre un lugar adecuado (si es que lo encuentra), independientemente de si llueve, hace frío, o está mala la  mascota. El animal ha de hacer sus necesidades cuando su “amo” (sic), lo diga.

Para solicitar y proponer una solución, Herrera se dirige por carta a la Alcaldesa desde el periódico ABC (de fecha 26 de septiembre y que lleva por título "El perro"), que a todas luces es un medio poco probable de que lo lea Dª Carmena, y que viene a ser lo mismo que dirigirse al Papa desde MUNDO OBRERO. Lo hace para exigir una normativa que comprometa al “dueño” y perjudique aún más al perro (aunque según él no tiene nada en contra de los perros).

El amigo de los perros y el vecino solidario propone incluso que el tutor de la mascota lleve un “agua de jabón”, o “similar”, como ocurre en otras ciudades por si no hubiera sitio para que los animales alivien su extrema necesidad. Una medida exótica, como él mismo reconoce, ya que, si se tiene en cuenta que Madrid tiene 300.000 perros, y cada uno desagua tres veces al día, se evitarían según él al mes seis millones de meadas.

De las peticiones del quejumbroso y afectado ciudadano se deduce que nunca ha estado descompuesto, estreñido, ni se ha visto en la imperiosa tesitura de hacer sus necesidades en un lugar público. Ni siquiera en su más tierna infancia, cosa está sí, verdaderamente exótica. Incluso es posible, según su propuesta que lleve entre sus enseres diarios algún “agua de jabón”, ya que las cisternas que utiliza como ciudadano no llevan incluidas dicho detergente.

El orín de los perros, y no las insolidarias acciones perjudiciales del hombre con respecto a sus semejantes y a las demás especies, merecen para el periodista del corazón una obsesiva y sospechosa cuestión a tener en cuenta por parte del Consistorio. Bañarse con protectores solares en las piscinas sin ducharse, hacer las respectivas micciones por cada uno de los baños, los escupitajos y los vómitos de su especie, la contaminación atmosférica, las basuras fuera de los contenedores, las pipas y los chicles en el suelo, los adoquines levantados o las hojas resbaladizas, son asuntos menores y más llevaderos para el ciudadano Herrera.

Es importante y a la vez urgente según su misiva consistorial que los animales cumplan y hagan lo que los humanos con lustros de normas distadas son incapaces de cumplir. De ahí la brillante idea de proponer nuevas medidas. Mientras algunos urinarios públicos, en vista del buen ejemplo que algunos humanos dan a los animales, seguirán cerrando sus aseos con llave debido a la lamentable situación en al que lo dejan algunos clientes.

Los estornudos en la cara, la halitosis, la sudoración axial, la ducha diaria, el tirar de la cadena o el levantar la tapa de la taza, tirar las servilletas y los huesos de las aceitunas al suelo del bar, o lavarse las manos después de orinar y la boca después de hacer propuestas exóticas, no son asuntos de salud pública según el solicitante.

El grado de exigencia del ciudadano Herrera denota una falta de empatía y de objetividad hacía todos los vecinos de la ciudad. Señalar solo a los ciudadanos que tienen mascota constituye un auténtico derroche de civismo sectario. Madrid tiene seis millones de habitantes, pero el columnista ha ido a responsabilizar de la salud pública a los tutores de los trecientos mil canes que tiene la capital. Si multiplica los seis millones por las tres veces que cada uno de ellos deja de cumplir como ciudadano con sus obligaciones, le salen al señor Herrera un montante de doce millones de cagadas humanas.

Es inmoral, injusto y mezquino, exigir a un animal el mismo comportamiento social, que le corresponde a un humano debido a sus diferencias biológicas y sociales. Más económico para las arcas públicas y para la salud de los ciudadanos sería que la Alcaldesa dictara una norma que obligara a ladrar dos veces antes de hablar sin fundamento. Los perros escriben en el suelo sus obras, y el señor Herrera sus columnas donde le da “gana de la urgencia”. Yo como lector de dicha columna, por si acaso se han visto contaminadas sus líneas, y para rendirle mi pleitesía, voy a rociarlas con su permiso, con “agua de jabón”. ¡Pffsss…!

José Luis Meléndez. Madrid, 30 de septiembre del 2018
Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org