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26 de febrero de 2023

Hacerse a la idea

Es duro hacerse a la idea pero mucho más grave es mentirse a si mismo

La vida ha perdido la intensidad y el sentido que tú le dabas. Las rutas por las que paseábamos se han convertido en caminos fúnebres en los que añoro tu presencia, mientras me aferro a tu espíritu. Ya no me embarga esa ansiedad que tenía cuando estabas tú, por entrar en casa, aunque sigo restando las horas y los minutos que me quedan para volver a encontrarnos. Creo que no soy el único. A veces pienso que la cocina y el sofá también te echan de menos.

El jardín ya no tiene esa guardiana valiente y guerrera que llegó a jugarse la vida por los suyos y que supo defenderle independientemente del tamaño del agresor que osaba entrar en él. Mi habitación ya no huele a ti y el salón de estar ha dejado de ser aquella estancia en la que éramos felices gracias a la alegría que sabías irradiar, a pesar de mis ausencias que eran tus tristezas, de tus enfermedades o de tus problemas.

La casa está muda y echa de menos tus ladridos pero estoy seguro que cada electrón en movimiento de sus paredes sigue sintiendo tu presencia por cada una de las estancias. La puerta de la casa era la frontera que separaba la vida de nuestro mundo. De ese universo particular que supimos crear y que tenía su propio lenguaje: el nuestro.

Eres la mejor anfitriona que ha tenido y sigue teniendo esta casa. Ya no hay nadie que reciba las visitas con la misma alegría que irradiabas, ni persona alguna que despida a las mismas, con tanta pena como lo hacías tú, intentando retenerlas con tu ladrido para que no se fueran. Ya no existen aquellos besos de buenas noches, ni aquella carita, ni esos tiernos ronquidos que algunas madrugadas emitías en tu cuna, al lado de mi cama.

Ni siquiera nuestros vecinos se han hecho a la idea de nuestra separación, señal que nos echan de menos. Ellos tampoco han asumido nuestro distanciamiento cuando cada vez que me ven, me preguntan si me animo a adoptar otra compañera como tú. Como si eso pudiese alejar tu recuerdo y el amor que me diste, de ti.

Yo también os echo de menos. Echo en falta aquellos encuentros improvisados tan vitales y emotivos. Y aquellas conversaciones que nos unieron gracias a los protagonistas que casi siempre quedaban injustamente en un segundo plano. Y como no, aquellas caricias y palabras que dedicaba y aún dedico a vuestras mascotas. Os agradezco vuestras sugerencias. Sé que las hacéis por mi bien y me atrevo a pensar que porque sentís el mismo vacío cuando me veis solo, sin ella. Un vacío que procuro llenar como se merece, con el recuerdo de ese alma tan grande.

Es duro hacerse a la idea pero mucho más grave es mentirse a sí mismo. Será difícil, por no decir imposible, volver a encontrar un corazón tan limpio, tan puro, tan inocente y tan desinteresado como el tuyo, al cual pueda entregar mi alma y mi corazón sin el consiguiente riesgo y efecto secundario de ser incomprendido, traicionado o abandonado, como ya lo fui en su día, a la primera de cambio.

No me importa pagar ese precio. Tuviste que llegar a mi vida para demostrarme y hacerme ver que el verdadero amor existe. Ese amor tan profundo e intenso que no necesita de lo material ni de lo instintivo para hacerse cada día más grande.

Asumo el dolor de tu ausencia, si ese, es el coste emocional que debo pagar por haberme enseñado y demostrado que el amor con mayúsculas, existe. Y por haberlo compartido contigo durante veinte años. Pocos humanos pueden decir lo mismo. Tu paso por mi vida no ha sido en balde. Has dejado un jardín tan hermoso y perenne en mi corazón que espero que algún día pueda integrarse en ese parque celeste en el cual supongo que habitas y cuidas, como lo hiciste conmigo.

Me faltan aún muchas vidas hasta poder alcanzar la pureza del alma que tú tienes. Ese quizás haya sido uno de los motivos por el cual no nos hayamos podido ir juntos. Pero te animo entretanto a que sigas paseando por el jardín de mi corazón, libre, sin correas y sin horarios. A cambio tú no te olvides de acudir a la entrada de ese parque, el día que tenga que partir. Estoy seguro que allí nos encontraremos.

José Luis Meléndez. Madrid, 26 de febrero del 2023

12 de febrero de 2023

Conflictos

Habiendo solo obligaciones, habrá menos conflictos humanos

Hay que entender al Portavoz del Psoe en el Congreso cuando habla. Porque muchos ciudadanos, entre los cuales me encuentro, a veces, no prestamos la debida atención a sus palabras. Si el Psoe dice que está a favor de una ley, como la del Bienestar Animal y luego se echa atrás, rectificando y diciendo, después de escuchar a la Real Federación Española de Caza (en lugar de a sus afiliados, simpatizantes, socios, votantes y ciudadanos), que excluye a los perros de caza, debemos además de entenderle, procurar comprenderle, sin tergiversar sus palabras.

Y si, en una rueda de prensa, después de tomar esta decisión unilateral, afirma que “haríamos” una ley nacional (en lugar de “haremos”) específica para los animales de trabajo, tenemos la obligación de creerle, a pesar de las afirmaciones cambiantes y contradictorias de su formación.

¡Qué lástima!, por no decir, ¡qué sorpresa! El Psoe, ha excluido de la Ley de Bienestar Animal a los perros de caza, para evitar conflictos entre Comunidades Autónomas y con Europa. Pero parece que al Psoe se le han olvidado los toros y los animales maltratados en los festejos, con los cuales si estamos desde hace siglos en conflicto no solo con Europa, sino con el resto del mundo y del universo. En fin, un despiste, lo tiene cualquiera.

A ver, el que una gran parte de españoles pensemos que los animales, sobre todo  de una misma especie, deben tener los mismos derechos, no quiere decir que estemos ni en lo justo, ni en lo cierto. Por ejemplo, el Toro de la Vega, no podía tener los mismos derechos que los toros propiamente dichos. Por ello, el Psoe, defendió por medio de su alcalde de Tordesillas, que el Toro de la Vega, debía de tener otras obligaciones que los toros tradicionales o los correbous y debía ser lanceado por multitud de vecinos durante horas hasta darle muerte cruel.

Y un ganso de corral no puede tener las mismas obligaciones que un ganso de una fiesta popular al cual se le debe arrancar el cuello, mientras es colgado boca abajo por los vecinos que se animen a divertirse y a participar en dichos actos culturales. De esta forma, habiendo solo obligaciones, habrá menos conflictos humanos, a costa de los animales, claro está. Ahora se entiende mejor, ¿verdad?

Yo después de hacer un esfuerzo  lo he entendido. Es preferible  dar la razón a los cazadores que votan que a los animales que en lugar de matar salvan vidas humanas. Es la mejor forma de considerar su trabajo, acordándose de ellos cuando tienen que cumplir sus obligaciones, como ahora en Siria y Turquía, en lugar de cuando hay que protegerlos con derechos, como ellos protegen nuestro derecho a la vida, con sus actuaciones.

¡Brindemos por los animales desprotegidos! La ley ha salido adelante y eso es lo que cuenta para sus futuros electores. Llevemos el pin de la agenda 2030 con orgullo, en la solapa, al lado del corazón y paseémosla sin ningún conflicto moral ni de conciencia por el resto de  Europa. Los animales de trabajo no forman parte del medio ambiente aunque trabajan en él y por él.

Si el Psoe se ha reunido con la Real Federación Española de Caza a la hora de defender los derechos de los animales, excluyendo a asociaciones que abogan por la defensa del bienestar animal, no sería nada descartable que en breve se reúnan con los pirómanos a la hora de apagar los incendios que asolan y desertifican nuestro país. Los pirómanos también contribuyen a la actividad económica de nuestro país, creando nuevas zonas urbanizables.

¡Enhorabuena! La Realísima Federación Española de Caza ha pasado a ser el nuevo socio del gobierno. Ya no hace falta ningún referéndum sobre la Tauromaquia para adaptarnos con nuestros socios y no entrar en conflicto con sus respectivas legislaciones y sensibilidades. El Psoe ha firmado su primer pacto de Estado con las derechas a costa de los más débiles, que curiosamente son capaces de aportarnos algo más importante que beneficios económicos a la sociedad, como son el salvamento de vidas.

Ha nacido el primer partido doblemente taurino, al que no le ha importado poner los cuernos a sus votantes pactando con la derecha y la ultraderecha de la Plaza de Colón. La igual-dá del Psoe ha pasado a ser directamente proporcional a su acercamiento a las fuerzas conservadoras y ultraconservadoras. El Psoe ahora es un partido moderado en las formas aunque no tanto en el fondo. Él si que puede tergiversar su mensaje de cara a los electores, pero nadie, nunca, bajo ningún concepto, debe tergiversar las palabras ni de su portavoz ni el de dicha formación.

Los ciudadanos seguiremos reciclando envases estimulados por los colores de la Agenda 2030, mientras algunos sigan separando a sus crías de sus padres y otros retrocedan al año 2003 a. de. C. Y reconociendo que la caza no es un delito de odio sino una actividad económica y una muestra de amor hacia la naturaleza y el medio ambiente. Que los cazadores no pueden cazar si no van acompañados por perros que les ayuden.

Que la igualdad animal es un concepto muy difícil de asumir por un partido progresista. Que los animales de compañía no pueden tener los mismos derechos que los animales de trabajo. Y que los animales de trabajo o de negocio, no deben bajo ningún concepto tener los mismos derechos que los animales de ocio o de diversión, como los toros o los incluidos en festejos rurales.

Hagamos este esfuerzo y ayudemos a un Psoe que no puede ni parece muy animado a proteger a todos los animales, cuando dice “haríamos”, en lugar de “haremos”. ¿O acaso nosotros no “votaríamos” lo mismo que hace unos años? Pues eso…

José Luis Meléndez. Madrid, 11 de febrero del 2023. Fuente de la imagen: Román G. Aguilera. EFE.

9 de febrero de 2023

La ética de la felicidad

He llegado a cuestionarme si es ético buscar la felicidad, existiendo hechos tan dramáticos y continuados

Los continuos desastres que estamos viviendo desde hace años me han conducido a un debate entre lo divino y lo humano. Y al hacerlo han acentuado, más si cabe, mi perpetuo agnosticismo. Agnosticismo quizás, un tanto peculiar. Porque  las razones o motivos que tengo algunas veces para creer, no tardan en esfumarse cuando veo y sufro desde la distancia tragedias de la magnitud del terremoto que ha devastado y asolado los países de Turquía y de Siria.

¿Se puede ser creyente sin creer en la imagen del Dios que nos enseñaron de pequeños? Por supuesto que sí. Voy incluso más allá y pienso que el concepto de creyente debería ser revisado de inmediato. ¿Acaso no es creyente el que considera que hay otro plano de existencia que no tiene nada que ver con el que nos contaron? Y volvería a responder afirmativamente con la misma rotundidad.

Y si no, díganme: ¿qué Dios bondadoso, perfecto y todopoderoso permitiría un sufrimiento tan atroz como el que han vivido, están viviendo y aún vivirán los miles de personas en el mundo entero? Si, ya lo sé. No se molesten. Conozco la respuesta: Dios es responsable de lo bueno y el hombre es culpable de lo malo. Siento contradecir a los que piensan así. Porque el hombre no tiene culpa alguna de haber sido creado por Dios, así de imperfecto. Así que teniendo en cuenta este razonamiento, el último responsable no es el hombre, precisamente. Esto en cuanto a lo divino.

La RAE define al creyente como a una persona que cree y lo aplica de una forma especial a quien profesa una determinada fe religiosa. Un concepto que no encaja con la realidad de muchos creyentes que no profesan ninguna fe religiosa. En occidente, sin embargo se entiende como creyente a una persona que cree en Dios y muchas personas conciben esa realidad superior con la creencia en un ser superior que no encaja con el prototipo establecido. Es decir, se trata de una creencia personal que el individuo va ido adquiriendo y configurando a lo largo de su vida, según sus propias experiencias y conocimientos. En resumidas cuentas, ser creyente, no implica creer en un Dios, sino en una dimensión superior o inferior.

Entrando en lo estrictamente humano, conviene en primer lugar preguntarse por las responsabilidades humanas de dichas tragedias. Está claro que las viviendas del volcán de la Palma no estaban construidas en una zona urbanizable. Y que las viviendas en Turquía no eran de la calidad que requiere una zona de alta actividad sísmica, que ha sufrido antecedentes de similares características a los actuales. Pero de ahí a afirmar que el culpable y el responsable de todo lo malo es el hombre, pues mire, no. Entre otras cosas porque el hombre ni creó la tierra, ni se engendró a sí mismo.

Pero sin duda, lo que más escarnece, es ver cómo la Comunidad internacional está retrasando la ayuda internacional a Siria. Una ayuda que ha sido solicitada por el gobierno sirio y que está llegando a cuentagotas. Médicos Sin Fronteras ha manifestado que las sanciones impuestas a Siria están retrasando la compra de material humanitario, tan vital en estas primeras horas. La Media Luna Roja ha solicitado de igual forma el levantamiento de las sanciones, ya que según manifiestan el objetivo de este retraso es presionar al gobierno sirio para que ceda en sus represiones, utilizando de esta forma a los heridos y afectados como elementos de presión para un cambio político en el país.

Después de la conmoción y de la consiguiente reflexión he llegado a cuestionarme si es ético buscar la felicidad, existiendo hechos tan dramáticos y continuados. Y si les soy sincero, es un debate que aun no he logrado cerrar en mi fuero interno. Lo cual no me impide reconocer que me ha emocionado ver cómo, a pesar de todo lo que hemos vivido, de toda la polarización y el enfrentamiento al que estamos sometidos entre sexos e ideologías, por parte de la clase política, es constatar por medio de las imágenes que nos llegan, que el hombre no ha perdido su humanidad.

Y cómo a pesar de algunas leyes naturales, incapaces de asumir, desde un punto de vista humano, el planeta sigue siendo capaz de crear y mantener la vida, a pesar del trato que recibe del hombre, desde hace millones de años. Y esto dudo mucho que pueda atribuírsele al hombre. Al menos desde un punto de vista moral y ético, como ser consciente y responsable que es.

Si el hombre fuera el ser supremo y racional que dice ser, ya se lo hubiese demostrado a sí mismo y a los suyos, desde que empezó a pisar la tierra. Sin embargo, basta repasar la Historia para darse cuenta que la evolución ética y humana de nuestra especie, no es precisamente la más desarrollada en muchos aspectos, de entre todas las especies.

Lejos de los avances tecnológicos, la vida, en lo estrictamente sustancial, no ha experimentado un cambio significativo que justifique el largo tiempo transcurrido desde que el hombre empezó a habitar la tierra. La naturaleza humana sigue sin cambiar. El hombre sigue actuando y asesinando por los mismos motivos. Y sigue sometiendo  a los suyos y a las demás especies. Pero lo que es más preocupante, es constatar cada día, por medio de las noticias, que el hombre sigue sin estar preparado para vivir en la tierra.

José Luis Meléndez. Madrid, 9 de febrero del 2023. Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org

6 de febrero de 2023

Un día pequeño

Hoy es un día pequeño para rememorar y celebrar todas nuestras emociones

Aún sigues  aprovechando la ocasión cada vez que me ves tumbado en el sofá, para subirte encima de mí y lamerme primero la cara y después toda la cabeza. Es la manera que tienes de tranquilizar tus emociones y demostrarme a la vez tus sentimientos. Y sigues mostrando tu enfado con varios ladridos de advertencia, cada vez que hago un amago de abrir la puerta de casa para marcharme. Era la forma que tenías de decirme: “no te vayas sin mi”.

Sabías por la indumentaria y los enseres que llevaba cuando iba a salir y cuanto iba a tardar. Nos daba tanta pena dejarnos el uno al otro que opté por inventar una frase para que esas horas no se nos hicieran eternas: “Luego vengo”. Gracias a ella se nos hicieron más soportables aquellos momentos.

Digo que aún sigues, porque aunque se van a cumplir ocho meses de tu ausencia, la intensidad de las imágenes que hemos vivido juntos durante veintiún años de forma permanente, no dejan de proyectarse en mi mente cada vez que paseo por alguna zona perteneciente a alguna ruta de nuestros paseos, en alguno de los instantes en los que estoy solo, o cada vez que veo a alguna de nuestras amistades perrunas. Lo hacen, porque aun continúas y seguirás siendo la protagonista de la película más importante que previamente vivimos y compartimos los dos juntos de una forma tan real como divina: la de mi vida.

Nadie me ha conquistado el corazón como lo hiciste tú, ni permanecerá en mi alma con una imagen tan pura y tan limpia. Siempre me demostrabas el amor que sentías por mí como sabías y podías. Nadie fue tan fiel y leal a mis sentimientos como tú lo fuiste. Unas veces desde la cama cuando estaba enfermo, otras esperándome detrás de la puerta a que llegara. Y nadie te fue tan fiel como lo fui yo contigo.

Durante el tiempo que estuvimos físicamente juntos, nunca sentí la necesidad de buscar ni de esperar el amor porque tu supiste llenarme de él cada día y cada minuto gracias a las emociones que me regalabas. Hoy, aunque no estamos juntos, estamos más unidos, gracias a todos esos momentos que supimos vivir con una pura e intensa emotividad. Me demostraste tanto amor, tanto cariño, que el amor de mi especie se me ha llegado a quedar pequeño desde que te conocí a ti y a todos tus antecesores. Me enseñaste a vivir y a ser feliz con tan poco…

Tienes motivos de sobra para estar tranquila porque sabes que entre tú y yo, siempre existirá algo más que ese enamoramiento falso y efímero que sienten la mitad de los amantes y enamorados. Nuestro amor fue a diferencia del amor humano, un amor desinteresado y cada vez más intenso y profundo. Nada que ver con ese amor humano que termina languideciendo y convirtiéndose en cariño con el paso del tiempo, en el mejor de los casos.

No nos fue nada difícil enamorarnos. En apenas tres días caí rendido a tus patas a pesar de la resistencia de las primeras horas. Lo más fácil luego fue mantener encendida aquella entorcha que prendimos uno en el pecho del otro y haberla mantenido encendida durante tanto tiempo. No tuvimos que hacer ningún esfuerzo porque además de amarnos con el corazón nos amamos con el alma. Nuestro placer fue saber desde el principio que no nos íbamos a fallar y que iba a ser un amor eterno no para toda la vida, sino para todas las vidas.

A veces reconozco sentirme avergonzado, al no haber aprendido a aprovechar la vida y mis recursos intelectuales y emocionales como lo hiciste tú, con menos recursos, con tanta intensidad, con tanta sabiduría y con tantos valores que me demostrabas cada día. Eras tan sufrida, tan alegre, tan austera, tan cariñosa, tan buena y tan inteligente. ¡Que más se puede pedir!

He compartido contigo tu infancia de cachorra, tu adolescencia, tu madurez y tu vejez. Y me has ido enseñando como Maestra el arte con el cual viviste cada una de esas etapas sin perder nunca tu esencia y tu edad mental de niña. Ese ha sido y es el encanto  tuyo que me cautiva cada día. Esa infancia tierna e inocente a la cual me invitabas a compartir cada vez que me veías y con la cual fuiste capaz de pasar por la vida sin hacer daño a nadie. Estoy seguro que también con la cual te ha debido de ser tan fácil entrar en ese cielo perruno en el cual espero pasar el resto de mi vida contigo.

Te escribo estas líneas en un día como hoy, considerado por los miembros de mi especie como el día de los enamorados, por ser el primero en muchos años que no pasaremos juntos físicamente. Y por reivindicar y poner de manifiesto todas esas emociones desinteresadas que sentimos como miembros pertenecientes a distintas especies. Emociones intensas y mucho más verdaderas que sentimos desde el inicio hasta el final de nuestras vidas, lejos de intereses materiales o rencillas personales.

Espero que al hacerlo no te ofendas porque además de ser tu eterno enamorado, debes saber que seguirás siendo mi niña, mi amiga, mi musa y mi compañera. No es por tanto un día que nos represente. Hoy es un día que para nosotros se nos queda pequeño porque en cada día éramos capaces de sentir muchas más emociones de los que siente una persona enamorada. Hoy es un día pequeño para rememorar y celebrar nuestras emociones. Pero un día sin embargo propicio para poner en evidencia a esa sociedad que necesita movilizar las emociones de sus ciudadanos en aras de sus propios intereses materiales y consumistas.

Nuestro día al igual que nuestro amor, es eterno. No consta de días ni de noches. Y nuestro mejor regalo siempre ha sido y será nuestra compañía. Por este motivo te escribo también estas líneas. Para que te sientas igual que yo más acompañada y para que sepas que cada día que pasa, estamos más cerca de volver a estar juntos.

¡Hasta pronto!, mi vida.

José Luis Meléndez. Madrid, 06 de febrero del 2023.