Translate

29 de enero de 2018

Transgénicos

El ecologismo debería de tener en cuenta la supervivencia humana, de la misma forma que lo hace con otras especies en vías de extinción

En la actualidad, el hombre está más preocupado por lo tóxico, que por lo impuro. Lo impuro entonces estaba reservado al espíritu y al cuerpo. Las cosas eran buenas, pero la mayoría de los hombres eran malos por naturaleza. Lo impuro tiene lugar cuando se produce una mezcla de partículas extrañas a un cuerpo o materia, y lo tóxico se aplica a las sustancias venenosas. Que algo sea impuro, no implica que sea tóxico. Por ejemplo, el agua del mar contiene determinadas impurezas, como la sal, pero no es venenosa.

Hoy los médicos curan la toxicidad del cuerpo y de la mente, los sacerdotes la del alma, y los ecologistas la de la naturaleza. La pregunta es: ¿existe en la actualidad más toxicidad que en la antigüedad? Si nos atenemos al mayor número de habitantes que tiene el planeta, y consideramos lo poco que nos importa su estado, podemos deducir (desde el punto de vista físico), que este conjunto de partículas celulares llamado hombre, puede enfermar si entra en contacto con otras partículas externas. Tal es el caso de las infecciones. El hombre sigue siendo igual de impuro, pero más tóxico en términos espirituales, cuando es capaz de contaminarse y envenenarse a sí mismo y a los demás.

El transgénico, es un organismo al cual se le añade un gen por medio de un proceso de ingeniería genética, y que normalmente suele ser de la misma zona. De esta forma se le confiere al organismo resultante una mayor resistencia ante determinadas enfermedades, plagas, así como a factores climatológicos adversos. Desde su aparición en los años noventa, y, ante la falta de estudios científicos rigurosos, el consumo de los transgénicos, ha levantado diversas suspicacias en los consumidores. Su uso no se limita exclusivamente al sector alimentario. El sector textil (ropa), y el sanitario (compresas y productos de higiene), representan una importante porción del pastel, si se tiene en cuenta, que más del cincuenta por ciento de algodón europeo, es transgénico.

El reino vegetal, no es el único en el cual se aplican estas técnicas transgénicas. Antes de que el agricultor empezase a hacer uso de ellos en la última década del siglo XX, los ganaderos y criadores, ya utilizaban en el mundo animal, un método de reproducción similar denominado hibridación. El método se sigue utilizando en la actualidad, y consiste en la mezcla o apareamiento de razas o especies distintas. Por medio de este mestizaje, se consiguen rendimientos superiores a los de la raza primitiva. Existen ejemplos como el toro de Lidia, el Bulldog francés, etc.

La industria puede presumir de ser rentable, ya que al ser resistente a determinadas plagas, ahorra gastos y horas de trabajo, a la hora de aplicar herbicidas e insecticidas. Aun así, la normativa europea obliga (al contrario que la estadounidense), a etiquetar los alimentos que contienen OGM (organismos genéticamente modificados). Un proceso que encarece de forma considerable su trazabilidad, debido a los controles adicionales que esto ocasiona. En España el transgénico más utilizado es el Mon810, nomenclatura que hace referencia a Monsanto, empresa norteamericana que lo comercializa. El maíz, es sin duda el transgénico más conocido, debido a que es el más utilizado, y el de mayor contacto directo.

Hace unos años, en julio del 2026, ciento diez premios nobel, pertenecientes a distintas materias, hicieron pública una carta, posicionándose a favor de la producción y comercialización de los OMG. En dicho documento, se hacía especial hincapié en la defensa de los cultivos de arroz dorado, como alimento que ofrece la oportunidad de mejorar y enriquecer la nutrición humana, y defiende la utilización de los transgénicos, como una posible solución a las hambrunas del mundo. Y es que según la ONU, en el año 2050, será necesario duplicar la producción mundial de alimentos, con objeto de satisfacer la creciente demanda de la población del planeta.

El mencionado documento insta a algunos gobiernos a no obstaculizar ni paralizar este tipo de cultivos. Alegan la inexistencia de efectos perjudiciales en la salud humana y animal, y defiende también la tecnología de estos cultivos y la seguridad de estos alimentos. Mucho más dura es la acusación que lanza contra Greenpeace, organización a la que culpan de crímenes contra la humanidad, por estar en contra de los cultivos transgénicos, así como de la utilización de tecnologías como la del arroz dorado. Una actitud que mantiene la organización ecologista, en base a un principio de precaución.
Esta variedad de arroz, según los firmantes de dicho manifiesto, tiene la capacidad de reducir y erradicar un considerable número de muertes, causadas por una deficiencia de vitamina A, muerte que en la mitad de los casos (Unicef habla de entre uno y dos millones de muertes), se produce al siguiente año de perder la vista. Esto es debido, a diferencia de otras variedades, a su mayor contenido de betacaroteno, motivo por el cual en la actualidad se pretende mejorar su valor nutricional, por medio de ensayos clínicos.

Los ecologistas, por su parte, no cuestionan tanto el empleo del maíz transgénico, sino el empleo del glifosato, una sustancia tóxica presente en la composición de los herbicidas que se utilizan en el tratamiento de estas plantaciones. En la actualidad, España es el país europeo con mayor extensión de tierra destinada al cultivo de transgénicos. Las buenas condiciones climatológicas del país, la plaga del taladro, que afecta con especial virulencia a las plantaciones de maíz, y la permisividad del gobierno español, con respecto a estos cultivos, son los principales motivos que contribuyen en gran medida a ello. Como contrapartida, y a diferencia de los productos ecológicos, este tipo de cultivos, no recibe ningún tipo de subvención.

Una demanda, la de los transgénicos, que de manera previsible, marcará tendencia en el corto y en el medio plazo, si se considera la cantidad de personas que habrá que alimentar en el futuro. Más si se tienen en cuenta los importantes retos que tiene el planeta, como es el caso del cambio climático, y los catastróficos efectos que tiene en la producción de las cosechas. Los estudios actuales no han demostrado que el consumo de este tipo de productos, sean perjudiciales para la salud humana y animal. Sin embargo pueden ser muy beneficiosos en el presente y en el futuro para muchas especies. El ecologismo debería de tener en cuenta la supervivencia humana, de la misma forma que lo hace con otras especies en vías de extinción.

José Luis Meléndez. Madrid, 19 de febrero del 2017
Fuente de la imagen: commons.wikimedia.org

22 de enero de 2018

Próxima estación...

Ojalá este hermoso gesto colectivo sea un ejemplo a seguir a partir de ahora por parte de las distintas Administraciones públicas

Que los animales no son un capricho, es un hecho que los padres no consiguen trasladar a sus hijos. Ni las innumerables advertencias por parte de las asociaciones animalistas para fomentar una tenencia responsable, ni el colapso que padecen desde hace años las protectoras que velan por sus vidas (principal derecho que todo ser viviente, por el simple hecho de serlo, debería tener), son al parecer motivos más que suficientes a considerar, a la hora de adoptar una mascota. La insistencia comprensible, pero a la vez impertinente e inoportuna del niño en el momento de adquirir una mascota, debería ser inversamente proporcional a la responsabilidad de los padres, a la hora de velar por las condiciones de vida  del animal, hecho que desafortunadamente sigue sin cumplirse en nuestra sociedad.

Lo llamativo, paradójico y vergonzoso, cuando  nos decidimos a adquirir un bien material, es que seamos “invitados” a comprometernos, y a firmar y aceptar multitud de cláusulas y de condiciones, y, sin embargo, a la hora de hacernos responsables de la vida de un animal, el establecimiento en cuestión, no nos ofrezca a nosotros ni a nuestras mascotas, dichas condiciones. Este hecho viene a confirmar lo siguiente: la sociedad se preocupa más por el funcionamiento de nuestros electrodomésticos, que por la vida de nuestras mascotas. No existe mejor ejemplo que pueda ilustrar esta afirmación, que la del siguiente caso que nos ocupa.

En el año 1992, la empresa pública ADIF (Administración de Infraestructuras Ferroviarias), inauguró el jardín tropical de la estación de Atocha. Muy pronto algunos tutores de mascotas arrepentidos, encontraron en el estanque situado en el interior de dicho enclave, la excusa y el lugar apropiado para depositar a sus tortugas. Según los especialistas, uno de los motivos de dicho abandono, es el rápido crecimiento de estos reptiles. Con el paso de los años, el estanque que gozaba de la simpatía de los visitantes, con los años pasó a convertirse en la casa de los horrores. La situación aún hoy en día ha llegado a ser tan surrealista y execrable, que mientras los curiosos se acercan relajados a contemplar las tortugas en su tiempo de ocio, los mismos animales pueden llegar a comerse unos a otros, como consecuencia del estrés al que están sometidos.

Ya en el año 2016, Sergio García, uno de los portavoces de FAPAM (Federación de Asociaciones de Protección y Defensa Animal de la Comunidad de Madrid), definió en los siguientes términos la situación en la que se encontraban dichos animales: “Hay ejemplares con mutaciones (canibalismo), que se comen los unos a los otros. Están estresados”. Las causas de dicho canibalismo se entienden si se tiene en cuenta que el 80% de las 300 tortugas de las que actualmente consta el estanque, están consideradas especies prohibidas, según el catálogo español de especies exóticas o invasoras. Entre las más numerosas se encuentran la tortuga de Florida, o el galápago americano. Estas especies territoriales y vegetarianas se han convertido en predadores en un espacio limitado (las tortugas viven hacinadas unas encima de otras), sobresaturado de ejemplares, en el cual no existe comida para todos, según palabras de Antonio Mañas, fundador de la plataforma “Atocha se muere”. Se estima según esta plataforma en un informe que ADIF proporcionó a la misma, que el índice de mortalidad era entonces de cinco tortugas al día, es decir, 60 tortugas al mes.

El problema es que la comida que la gente proporciona a estos animales, no es la apropiada, añade Mañas. Gracias a la implicación de la plataforma y a su labor de sensibilización social a través de campañas en Change.org (a las cuales se sumó La Pluma Verde), “Atocha se muere”, logró reunirse con los responsables de ADIF, y ésta a su vez, llegó a contactar por medio de Change.org con este blog, alegando en todo momento que lo que pretendía era buscar una solución consensuada con las demás partes, y no la expulsión de los animales.

Los responsables de ADIF, propusieron como alternativa el cierre del estanque, e incluso llegaron a exponer carteles disuasorios, que no consiguieron los objetivos propuestos: “Cuidemos las instalaciones. Prohibido abandonar animales. El abandono es delito”. Las protectoras por su parte eran más partidarias de impedir el acceso al público para evitar el abandono de tortugas y de peces. Desde la plataforma se propuso el traslado de dichas especies (propuesta que en si día expuso La Pluma Verde a ADIF), con objeto de evitar su eutanasia.

Durante estos años ADIF ha proporcionado alimentación, veterinario, e higiene a los animales. Hace días la empresa ferroviaria ha llegado a un acuerdo de cinco años con el Ayuntamiento de Navas del Rey, municipio situado al oeste de la capital. El consistorio de dicha localidad ha cedido espacio para estos reptiles, y construirá una laguna para alojarlos en el Centro de Fauna y Naturaleza José Peña. Por su parte ADIF invertirá 50.000 euros para su traslado, reubicación y mantenimiento. El lugar que actualmente ocupan las tortugas será pavimentado. ADIF prevé transformar dicho espacio en un punto de “educación medioambiental y actividad cultural”, con una posible zona que exponga la historia de dicho espacio desde sus orígenes.

Hace unos días el Consistorio madrileño, con motivo de la limpieza del lago de La Casa de Campo,  decidió “eutanasiar” a 14.000 peces entre carpas, carpines, percasolas y gambusias que vivían en sus aguas, en lugar de considerar su traslado a otros ríos caudalosos o lagos de Europa, donde estas especies viven sin ningún problema. PACMA (Partido Animalista Contra el Maltrato Animal), propuso en su programa electoral la modificación de esa Ley del Patrimonio Natural en lo referente a especies invasoras, en especial a la matanza de animales como método de control, para evitar el exterminio de este tipo de especies.  El origen de este carpicidio, según el Partido animalista, viene de los años ochenta: “el ayuntamiento madrileño decidió convertir ese lago en un lugar de pesca y pensó que el animal ideal es la carpa, porque es un muy confiado y acude a todo tipo de cebos, así que es de los más fáciles de pescar. De esa manera, trajeron desde el Parque del Retiro cientos de carpas con tamaños entre los 250 gramos y los 5 kilos, lo que demuestra que el traslado entre diferentes lugares es posible siempre que se quiera hacer”.

Han hecho falta 26 años para que la sociedad se haya mirado a sí misma en las aguas de este estanque. Gracias a los esfuerzos de ciudadanos anónimos, de asociaciones animalistas, y de la empresa pública, se ha llegado a un final feliz para todos. Ojalá este hermoso gesto colectivo entre la sociedad civil, y la empresa pública, sea un ejemplo a tener en cuenta a partir de ahora por parte de las distintas Administraciones Públicas. La buena noticia es que la  próxima estación de estos quelonios ya existe y tiene un nombre: Navas del Rey. Un municipio con resonancias reales en el cual las tortugas podrán vivir dentro de poco como auténticas reinas. Lejos de las miradas cómplices y obscenas de aquellos que creyeron que aquella charca era su paraíso. Y tal vez cuando llegue ese momento, muchos se sientan al no poder contemplarlas ni notar de cerca su compañía, tan abandonados como durante tantos años lo estuvieron ellas.

José Luis Meléndez. Madrid, 20 de enero del 2018.
Fuente de la imagen: commons.wikimedia.org

15 de enero de 2018

El último día

He muerto tantas veces contigo, que el día que faltes no sabré vivir sin ti

No ha sido fácil leerte el último poema en nuestra intimidad. Supongo que por el tono de la lectura, has intuido que se trata de algo triste, pero en el fondo cargado de sentimiento. “No hacía falta” o “te lo podías haber ahorrado”, son frases que yo me hubiese esbozado en tu lugar, porque en definitiva, los dos sabemos lo que nos queremos el uno al otro. Yo porque recibo innumerables muestras de afecto tuyas; muchas más de las que yo posiblemente te dispenso. Como esos paseos y platos repletos de olores que tanto te gustan. Tú a mí, por el baño de lametones al que me tienes acostumbrado cada noche en la cama, desde que eras  cachorra, sin que nadie te lo enseñara. O desde esas miradas de niña que me enternecen, a las posturas en las que te sorprendo infraganti mientras duermes.

A tus quince años, seguimos dando los mismos paseos. Incluso esos un poquito más largos que hacemos los fines de semana. Pero el tiempo no pasa en balde, y hay veces que ya no me escuchas, cuando entro en casa. Y seguramente tampoco me ves igual, por la catarata que se te aprecia en el ojo izquierdo. Los dos hemos perdido vista, pero lo importante es que nos sentimos y queremos mucho más que el primer día.

Todo esto me hace pensar que tú también hayas notado cambios en mí durante estos años. Es posible que no entiendas comportamientos míos a los cuáles te has acostumbrado. Por ejemplo cuando me pongo a escribir y no te digo nada. O cuando me voy y no te llevo conmigo. Eso es lo que más te molesta y me echas en cara, con tus ladridos, cada mañana, cuando compruebas por medio de mi vestuario, que se trata de una ausencia prolongada.

El día que te vayas sentiré esa misma ausencia tuya multiplicada por todos los días que hemos estado juntos. Mi ladrido será ese y el de otros dos poemas que te he escrito y leído, y que ojalá supiera ladrártelos, para que los entendieras.
Tienes toda la razón. Ya sé que estos días invernales y nostálgicos, debería de abstenerme de coger la pluma, y aprender un poco de ti.   Los humanos tenemos esa capacidad de anticiparnos a lo peor, creyendo así que estaremos mejor preparados el día que se presente la ocasión.

Me he imaginado tantas veces ese trágico momento, he muerto tantas veces contigo, que el día que faltes, no sabré vivir sin ti en este desierto sin vida, sin sentir ese abrazo tan tierno en mi pecho que  me anima a seguir palpitando. Es posible que a ti te pase lo mismo e intentes resistirte a dejar tu cuna de niña. No tienes por qué preocuparte. Porque lo que quizás no sepas (y espero que me perdones, y no me lo reproches), es que posiblemente ese día presientas una llamada de amor femenina de alguien que te quiso y escribió conmigo tus poemas.

José Luis Meléndez. Madrid, 14 de enero del 2018



José Luis Meléndez. Madrid, 14 de enero del 2018

11 de enero de 2018

Previsiones

Ni el clima ni el tiempo nos importa, y hasta la vida nos estorba

No estaremos preparados para el cambio climático, mientras no sepamos ni podamos predecir el tiempo con una antelación de veinticuatro horas. Ayer consulté a las tres de la tarde, la previsión del tiempo en la AEMET para la provincia de Madrid: daba cero por ciento de lluvia. Hoy me he mojado a primera hora de la mañana, por salir sin paraguas.

A partir ahora propongo a los meteorólogos, que dibujen de manera alternativa soles y lluvia en sus mapas, por toda la península: nunca fallarán en sus previsiones. Y cambiar el acrónimo de la AEMET por el de AEMEP (Agencia Estatal de Meteduras de Pata). Así por lo menos sabremos a lo que estamos expuestos. Aunque visto lo visto, creo que lo mejor será directamente ahorrarse la previsión, para no perder "el tiempo", ni el buen humor.

Claro, que si consideramos que hay otro tipo de previsiones mucho peores, pues nunca tendremos motivos para quejarnos: ya saben, "mal de muchos, consuelo de tontos". Ocurrió el otro día: el equipo médico le dio por muerto a Gabriel Montoya, un recluso de 29 años que cumplía su condena en la cárcel asturiana de Villabona. Resulta que cuando los funcionarios fueron a hacer el recuento, se encontraron inconsciente el cuerpo de Montoya, el cual permanecía sentado en una silla. Ni los dos facultativos con más de treinta años de experiencia del recinto penitenciario, ni el juez de guardia, ni la policía judicial ni la médico forense, encargada de certificar de forma oficial el fallecimiento del presunto muerto, dudaron de su previsión.

El cuerpo fue trasladado al Instituto Anatómico Forense para que se le realizara la autopsia. Para ello se procedió según el protocolo a introducir su cuerpo en una bolsa, y a trasladarlo al Instituto de Medicina Legal de Oviedo. Según declaraciones del padre, su hijo “llegó a esa situación al intentar suicidarse con pastillas”. El personal de guardia llegó incluso a marcarle con rotulador en el pecho para abrirle. En ese momento fue cuando empezó a roncar y tiene lugar una desgracia peor: el equipo que le asistía casi se muere del susto. Nadie imaginaba que la democracia podría llegar a ser así de macabra e irónica.

Esto según un médico que ha comparecido ante los medios ocurre, porque no se suele dejar transcurrir el tiempo suficiente para certificar que uno deje de ser persona, y pase a transformarse en cadáver. Los investigadores aducen que podría tratarse de un episodio de catalepsia. Lo curioso es que en esta ocasión el presunto difunto llevaba más tiempo que la hora estipulada por este facultativo.

Al parecer hay muchos que tienen prisa porque nos vayamos de aquí. Cuanto antes mejor. Ni el clima ni el tiempo nos importa, y hasta la vida nos estorba.

¡Qué horror!

José Luis Meléndez. Madrid, 11 de enero del 2018.
Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org

8 de enero de 2018

Entrevista al autor

La Pluma es la que mejor conocer al autor. Por este motivo, y ante el cuarto aniversario de La Pluma en Ristre, que tendrá lugar el 16 de enero, el autor concederá a los lectores su primera entrevista.

Antes de su afición a la escritura, disfrutaba con la pintura reproduciendo cuadros al óleo. A los dieciséis años, escribió su primera estrofa. El amor en la adolescencia, le hizo retomar la poesía. Entrados en los treinta, como consecuencia de una ruptura sentimental se dedica a componer canciones, y una cadena musical intenta promocionarle. Desde hace cuatro años dirige el blog “La Pluma en Ristre”, un blog en el cual suele escribir artículos de índole social, cultural y ecológica.

1.- ¿Cuál es su próxima estación?

¡Ojalá lo supiera! La vida es un viaje en el cual uno se encuentra con curvas, subidas, bajadas, averías, e incluso paradas. Creo que esa pregunta la tendría que responder el maquinista, si es que existe máquina. Yo solo soy un pasajero.

2.- Una sola mano y tres plumas. ¿Cómo se apaña para escribir?

La actualidad manda, pero hay veces que se vuelve un poco aburrida, y hay que buscar temas que gusten a los lectores/as. De eso se encarga Amanda (risas).

3.- ¿Existe Amanda?

Si. Amanda es la representación simbólica de la inspiración y del amor idealizado.

4.- ¿Las musas o Amanda?

Las musas son la fuente. Amanda el caudal.

5.- ¿Qué fue antes, La Pluma o el escritor?

La Pluma. Sin inspiración el escritor no existiría.

6.- Si tuviera que elegir un género, ¿por cuál se inclinaría?

La poesía es la máxima capacidad de expresión. No se puede decir tanto en tan poco.

7.- Escribe usted sobre animales: ¿es animalista?

Todo animalista ante todo es amante de los animales. Se ama a los animales porque ellos nos aman a nosotros. Ser animalista no es una etiqueta de moda, es un compromiso. La buena noticia sería saber que no existen los animalistas. Eso equivaldría a decir que no existe el maltrato animal. No “se es” animalista. A uno “le hacen” animalista. El animalismo es una respuesta humana y solidaria hacia los seres más débiles que son atacados sin una justificación lógica. Respondiendo a su pregunta, le diría que soy animalista cuando escribo en defensa de los animales.

8.- Se relaciona usted con los animales, las plantas, e incluso con las musas. ¿Se considera usted más animal, más vegetal, o más espiritual?

Bueno, toda relación es bidireccional. Las plantas se relacionan con nosotros a través de sus aromas, de sus flores, y del estado de sus hojas. También por su movimiento cuando las vemos crecer. Las musas se relacionan conmigo cuando ellas lo estiman oportuno. Es posible que no lo hagan con la frecuencia con la que se desea, para que uno no pierda el sentido de la realidad. Digamos que por el día soy más animal (con sus etapas racionales e irracionales), por la noche más vegetal, y cuando escribo más espiritual.

9.- ¿Se siente usted fracasado por no haber culminado su etapa de cantautor? ¿Por qué no prosperó aquel proyecto?

Al principio sí. Fue muy duro. Ver como pierdes a tu “familia”, y no puedes hacer nada por salvarla. Ha hecho falta tiempo para cerrar heridas. El proyecto fracasó por varios motivos: en primer lugar las canciones necesitaban arreglos. Por otro la imagen de algunas canciones no se correspondía con la que yo quería dar en ese momento. Y la verdad es que tampoco me sentí apoyado por la compañía de discos, lo cual hoy visto con cierta distancia, agradezco, porque afortunadamente forma parte de una etapa superada. Me considero satisfecho, habiendo cantado en directo ante 1.200.000 personas. Hoy tengo una familia mucho más numerosa. Pero como buen padre nunca me olvido de los hijos que tengo “criogenizados”.

10.- ¿Qué le aporta la escritura que no le haya aportado la música?

Estabilidad, sabiduría, crecimiento interior, realización, diversidad de géneros, y por lo tanto una mayor expresividad y frecuencia, a la hora de relacionarme con los lectores.

11.- El mejor invento…

El lenguaje, la comunicación. Gracias a él se han podido crear otros inventos.

12.- Dígame tres cosas que se llevaría a una playa

Un paquete de folios, una pluma, y un machete para defenderme, comer y poder construir.

13.- Dicen que estuvo usted con los lamas. ¿Qué le aportó aquella experiencia?

Es cierto. Fue hace muchos años. Estuve quince días en un centro de retiros llamado "Osel Ling", que los lamas tibetanos tienen en Las Alpujarras granadinas. Mire, cuando uno tiene una pregunta, y acude a alguien en busca de una respuesta, y vuelve a casa con una nueva pregunta (en lugar de con una respuesta), es que el sistema no funciona. La fe lo único que hace es congelar la pregunta y dilatar la respuesta  más allá de la muerte. Esto supone un desprecio a la inteligencia, a la razón, y a la vida misma. El hecho es que esto derivó en una crisis trascendental, más que espiritual. Los lamas respondieron en quince días, las preguntas que otros no supieron en treinta y cinco años. No he necesitado más de su ayuda, pero conservo un recuerdo inolvidable. La experiencia me abrió la mente y el corazón. Desde entonces percibo con una mayor claridad las cosas, y puedo amar de una forma más plena e igualitaria a todas las criaturas, precepto que forma parte de un principio budista.

14.- Ostenta usted una doble paternidad, no solo por la creación de sus obras, sino por la de padre adoptivo de una mascota. ¿Qué vinculo le une a usted con sus lectores y lectoras?

Una amistad desconocida y a la vez misteriosa. Yo antes que escritor soy lector e intento formar parte de ellos cuando escribo. Y cuando ellos y ellas me leen, supongo que sentirán o pensarán algo parecido a lo que yo intento comunicar. En eso consiste la escritura como parte de la comunicación. ¿No le parece maravilloso?

15.- La Pluma en Ristre es un blog apadrinado por Forges. ¿Cómo se produjo dicho acontecimiento?

A los pocos meses de iniciar la andadura con el blog, recibí un “Me gusta” de él, en la página que “La Pluma en Ristre”, tiene en Facebook. La verdad es que me emocionó mucho. ¿Quién no ha sonreído con una viñeta del Maestro? Posteriormente le envié una invitación de amistad, la cual aceptó. Recuerdo que era enero, y el gobierno del PP, sacó la Ley de Propiedad Intelectual, con la cual se prohibió a los blogs y otros medios añadir enlaces. Este blog plural tuvo que quitar enlaces que tenía de todos los medios. Entonces se me ocurrió pedirle permiso a Antonio (es su verdadero nombre), para incluir viñetas suyas. No tardó ni cinco minutos en responder autorizándome a hacerlo. Los grandes son así. Desde entonces le concedimos el honor de la Presidencia, los lectores y el equipo (risas). ¡Ah!, y le dedicamos un poema que está publicado en el blog como agradecimiento a este gesto bondadoso.

16.- ¿Izquierda, derecha o centro?

Con la política de bloques, las ideologías se han difuminado en el espectro político, y han perdido su esencia. La izquierda sufre una crisis de unidad, de identidad, y por lo tanto de confianza. Desde hace años mira más al Estado que a los ciudadanos. Se ha equivocado de espejo. Es el Estado el que debe cambiar en función de lo que los ciudadanos demandan, y no al revés. La derecha no se ha regenerado democráticamente, y así es muy difícil gobernar en condiciones un país. El centro no existe, es un concepto ilusorio. Hay partidos que dicen ser de centro, porque utilizan como referencia la izquierda y la derecha, y tienen en cuenta más a los de arriba que a los de abajo. Que no nos engañen: el verdadero bipartidismo está entre los de arriba y los de abajo. Yo creo más en la política vertical que en la horizontal. Y si uno es demócrata, y ve que hay más gente abajo que arriba pasándolo mal, pues ahí es donde hay que estar, si uno es fiel a sus principios. En definitiva, no veo liderazgo nacional a corto plazo. Y eso es preocupante.

17.- ¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta la humanidad?

El cambio climático puede provocar migraciones y cambios de hábitos ante los cuales la sociedad no está preparada. Acabamos de recibir una nevada, y ya ha visto las consecuencias: miles de personas sin ayuda en las carreteras. Parece un tanto surrealista que existan “hombres de negro” para controlar las economías, y no existan “hombres de verde”, para supervisar las políticas medioambientales de los distintos países.

18.- ¿Cuál es su próximo proyecto? ¿Nos puede hablar de él?

Se trata de la edición de un libro de poemas ya terminado. La temática es variada: el amor y la muerte que forman parte de la vida. Hay versos a Amanda, y alguno que otro iracundo. Hace unos días escribí un poema de despedida a mi mascota. Me tuve que salir de la sala de lectura.

19.- ¿Cómo le gustaría que le recordaran?

Como una persona que ha intentado aportar su granito de arena para que este mundo llamado tierra, sea un poquito mejor.

José Luis Meléndez. Madrid, 8 de enero del 2018
Foto: Lucía Martínez.