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28 de septiembre de 2023

Personas de mundo

Existen muchos más animales, que personas de mundo

Viajar tiene sus ventajas: ayuda a nuestro corazón, rejuvenece nuestro cerebro, impulsa las hormonas de la felicidad, nos causa bienestar y nos libera del estrés y mucho más. Además, hay evidencia científica suficiente que demuestra que viajar con regularidad mejora nuestra salud física y mental y aumenta nuestra esperanza de vida. Hasta ahí todo fenomenal.

Lo curioso es que nunca se detallan sus desventajas: pierdes la facultad de hacer multitud de cosas más interesantes en esos días, nadie te librará del jeet lag, es decir, pierdes varios días más de los que disfrutas. Todo eso suponiendo que todo transcurra con normalidad y no sufras un accidente de fatales e irreparables consecuencias. En otras palabras, nunca puedes estar seguro de que volverás.

Hasta el día de hoy creía que el hombre de mundo era una persona como su nombre indica que había recorrido mundo. La sorpresa  ha venido cuando he consultado su definición y he encontrado apenas un par de ellas. El líneas generales, se entiende por hombre de mundo, al hombre que tiene experiencia  en el trato social y está acostumbrado a tratar con personas de elevada posición. Así que por lo que se ve, estamos más ante un hombre social que de mundo.

Ante el escaso número de definiciones, he recogido los conceptos personales que algunas personas han aportado en sus comentarios. Por ejemplo un hombre opina que " hombre de Mundo " es aquél que ha viajado mucho por  la orbe y ha adquirido amplia experiencia de sus viajes, de sus relaciones y de todo cuánto de la cultura universal le ha sido posible conocer. Otra participante comenta: “Que tiene conocimiento de lo que es batir el chocolate en la calle. Que ha batallado fuera del hogar. Tiene sus conocimientos sobre la vida”.

Si me preguntaran a mí diría que una persona de mundo (seamos inclusivos), es una persona que además de viajar está acostumbrada a relacionarse a cualquier nivel social. No concibo una persona de mundo que no haya pasado gran parte de su vida viajando por ese concepto que le define. De ahí que siempre que escuchaba esta expresión deducía que se trataba de un hombre o mujer de mentalidad abierta  con una amplia experiencia vital.

Sabemos, a excepción de los negacionistas y terraplanistas, que nuestro mundo o planeta, está formado por tres cuartas partes de agua. Sin embargo todos (mayoritariamente las personas mundanas, que no de mundo), desconocemos el lenguaje, los sonidos y las músicas de estos protagonistas acuáticos. Con oírnos a nosotros mismos ya tenemos suficiente. Lo de escucharnos lo dejamos mejor para otro momento, ¿no les parece...?

Basta escuchar las conversaciones de los delfines de este vídeo y compararlas en todos sus aspectos (tono, volumen, tiempo, modulación) con muchas de las conversaciones que mantenemos en el día a día las personas que no somos de mundo, para ver que especie demuestra más grado de evolución. Así que si tomamos las definiciones anteriores no es difícil llegar a la conclusión, en función de la superficie y  los kilómetros que recorren algunas especies,  que existen muchos más animales, que personas de mundo. Entre otras cosas, porque hay personas de mundo que no creen ni respetan el medio ambiente del mundo (valga la redundancia) en el cual viven.

Como puede verse, ni la relación social, ni los viajes, pueden considerarse factores que definen por si solos a una persona de mundo. Por ejemplo, he sido testigo de cómo gente de mundo al volver a su país, ha traído las malas costumbres que en su país de destino eran bien vistas…

Aún así a la gente que viaja mucho se la considera (y lo que es peor, se consideran a sí mismos)  gente de mundo, porque les da la impresión de que ya están muy viajados y experimentados en ese insignificante cuarto de vida terrestre que complementa a esos tres cuartos de vida acuática. A algunos de ellos es relativamente sencillo reconocerles por la cara de Willy Fog que traen después de haber dado la vuelta al mundo en ochenta días.

Así que es mejor para no desanimarles ni disminuir su elevada autoestima, no insinuarles bajo ningún concepto, la parte de mundo que aún les queda primero por descubrir y después por conocer. Entre otras cosas porque la mayor parte de ellos cuentan con una edad avanzada que les impediría culminar sus aspiraciones.

José Luis Meléndez. Madrid, 27 de septiembre. Fuente de la imagen: associatiocetacea.org

20 de septiembre de 2023

Lento, rápido

Para separarse, por el contrario, se da la inexplicable paradoja de que no es para nada necesaria tanta lentitud

En el amor siempre me han enseñado a ir despacio. La buena cocina, como dicen, suele hacerse a fuego lento, para no quemarse uno mismo ni quemar al ser amado. Por ello, las fuerzas de la naturaleza suelen obrar para que el ser amante en lugar de quemarse, arda y sufra lentamente, mientras el ser amado, en lugar de apaciguar la llama, disfrute viendo como su amor arde de felicidad en sus propias cenizas. El tiempo de quemarse suele venir al final de la obra. No hay por tanto prisa alguna. En el amor debe alternarse el placer y el sufrimiento. Las incineraciones en vida son voluntarias y nadie tiene el derecho de impedir los instintos suicidas del amante, no así de la persona (¡curioso!).

Priiiimeeeeroooo hay que cooooo-no-cer-se. Después ser amigos. Más tarde compañeros. Si surge, compañeros con derechos. Pasado un tiempo y la correspondiente y obligatoria auditoría, hay que formalizar la relación y pedirle a la chica (en tiempos de igualdad), si sale contigo. Pero todavía no puede afirmarse que haya noviazgo. Para que exista tienen que transcurrir un mínimo de tres meses que garanticen la consistencia inexistente entre sus miembros a la hora de presentarse en sociedad. Luego hay que ir pensando en los anillos.

Más tarde hay que presentar a la familia el futuro miembro. Al cabo del primer año se empieza a pensar en la boda. Comienzan entonces los preparativos y a pensar donde van a vivir. También cuántos hijos les gustaría tener a cada uno. Luego los nombres de los respectivos churumbeles, dependiendo si es niño o niña.

Pasado un tiempo, que no suele ser inferior a un año, viene la boda, previa hincada de rodillas, después de haber entregado otras partes, como son el corazón y el alma. Después vienen las primeras discusiones, uno ya no ve al otro como antes, pero la culpa de todo suele recaer siempre en el destinatario/a (las culpas nunca son compartidas, o uno es culpable de todo o lo es el otro/a).

Luego viene el primer vástago, el bautizo si se tercia y las visitas a las casas de los abuelos. La pareja tiene su primera crisis y piensa en separarse, pero aguanta. Al ver que todo sigue igual surgen los primeros cuernos. El otro miembro de la pareja empieza a notar que su pareja no es tan cariñosa como antes y propone una separación temporal. La pareja se separa e inicia una "nueva vida", hipotecándose de nuevo. Se inicia el nuevo ciclo...

Pues este, suele ser más o menos el guión de la obra tan variada y fantástica del señor Cupido...Así que debido a mi edad y a la ley en vigor desde los anales de la Historia, no creo que lleeeegue a fooooooorma-li-zarrrrrr reeeelación al-gu-na, como consecuencia de la leeeen-ti-tuuud, entusiasmo y muestras de afecto recibidas. Y no será como puede pensarse por culpa mía, ni la de una inmensa mayoría de afectados, sino de los que nos enseeeñaron a ir tan deeees-pacio y sin daaarse cuuuuentaaa nos quiiiitaron las gaaaaanas de seguir con el intento.

Ya ven la facilidad que tienen algunas personas para enamorarse. Al parecer necesitan que el otro miembro de la pareja les contagie el virus emocional para que reaccionen. Aún así no puedo dejar de agradecerles enormemente que me hayan dado tanto tiempo, el cual he aprovechado si hablamos en términos de libertad, paz y energías ahorradas. Tiempo que me ha permitido identificarme con la mayor parte de especies, que gracias a Dios no han llegado a ser tan racionales (por no decir frías) como la mía.

Tampoco ha sido en vano si nos atenemos a los versos despechados que en su día dediqué al arquero más traidor y universal que existe en la humanidad. Versos que hoy sigo suscribiendo. Una prueba evidente de que la paciencia siempre trae sus frutos.

Ahora se da la paradoja que tienen que esperar otros. Yooooo yaaa no tengooo prisaaaaaaaas... y cada vez, visto lo visto, me faltan más ganas y me sobra pereza, para emprender este calvario de estaciones, por no hablar de carreras de obstáculos (al final el amante no es más que un pobre atleta emocional y sexual, que intenta batir sus récords diarios con su amado/a). Digo atleta porque la vida en el amor es igual o mucho más corta que en el deporte. ¡Es todo tan natural y sobretodo tan espontáneo!, que al final el reloj biológico y personal de uno de los dos termina por imponerse a los sentimientos del otro.

Pero lo más curioso de todo es cuando el varón no se decide a iniciar el contacto, como consecuencia de la lentitud impuesta y de la falta de señales o interés recibido. Entonces recaen sobre él multitud de adjetivos, como que si es frío, gay, rarito o algo paradito, cuando la verdad es que a los hombres se nos ha educado para que seamos lentos.

Sin embargo nadie nos entiende cuando nos dan una orden y tardamos un poco más de la cuenta en obedecer y hacer las cosas. Para separarse, por el contrario, se da la inexplicable paradoja de que no es para nada necesaria tanta lentitud. Con la primera falta o infidelidad basta para formalizar una ruptura express.

José Luis Meléndez. Madrid, 19 de septiembre del 2023. Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org

11 de septiembre de 2023

Adaptarse o morir

Este el precio que vamos a pagar por no haber actuado antes de una forma más rápida y contundente

No levantamos cabeza. Acabamos de salir del verano más caluroso y nos encontramos con las primeras DANAS (depresiones aisladas a niveles altos) que han causado estragos en distintos puntos de la península con todo lo que eso conlleva, como son pérdida de negocios, de enseres, de casas y de varias vidas, en el peor de los casos.

Por si todo esto fuera poco, las inundaciones ocasionadas en Grecia y en Hong Kong han empantanado gran parte de dichos países y hace escasas horas nuestros vecinos marroquíes han sufrido el terremoto de mayor intensidad de toda su Historia. En tan solo treinta segundos han sido testigos de hasta qué punto puede cambiar tu vida, en el mejor de los casos, pues como todos sabemos al cierre de esta publicación, se contabilizan 2300 muertos y 2000 heridos.

Como vemos el planeta está batiendo récords de registros a todos los niveles año tras año. Pero por lo que se ve, hay  algunos a los que les hacen falta más datos y más víctimas, para darse cuenta de los efectos y la existencia del cambio climático. Este es el respeto que muestran con las víctimas, bien sean de la covid, de las catástrofes naturales o de los incendios intencionados y provocados en su mayor parte por el hombre. Y la solidaridad que muestran con la sociedad, incluyendo amigos y familiares, al hacer caso omiso a unas mínimas acciones cotidianas de sostenibilidad medioambiental. ¡Qué más da que la patria de todos se queme y los españoles se arruinen! Lo importante es morir con la bandera nacional en la muñeca y la palabra España en la boca.

2023 no solo ha sido el año más caluroso, sino que le anteceden otros que han marcado año tras año una tendencia ascendente. El mediterráneo ha alcanzado su temperatura más alta de 28ºc. Con ello han aumentado como vemos las DANAS, pero también los incendios. Y hay que tener en cuenta que estamos solo en el inicio y nos queda por delante todo el otoño y el invierno.

Parece que hay que esperar a la era de las glaciaciones a la cual recurren algunos con frecuencia para justificar que siempre han habido ciclos meteorológicos adversos para la humanidad. La de Filomena no les ha servido de ejemplo, pero sin embargo creen el los hielos prehistóricos que nunca han visto. Así que si nos atenemos a ese argumento, como también han existido incendios, guerras y enfermedades en todas las épocas de la Historia, quedémonos inmóviles (bueno más bien helados como se han quedado ellos).

Nada de médicos, de bomberos ni de policías que mantengan el orden. El caos forma parte de la naturaleza y también ha existido siempre, así que rindámonos sin más al devenir de la Historia. Las fuentes oficiales, contrastables y la voz de los agricultores y de los ganaderos está manipulada; su cabeza no...

Los científicos de una forma si se quiere diplomática, ya llevan tiempo avisando que estos fenómenos meteorológicos adversos van a ser más frecuentes y que vamos a tener que irnos acostumbrando a estos desajustes. Digo diplomáticos, porque esta dura adaptación a las nuevas condiciones es el precio que vamos a pagar por no haber actuado antes de una forma más rápida y contundente. Asunto que intentan omitir para no herir susceptibilidades y provocar efectos contrarios.

Y el que no nos afecte directamente, no quiere decir que no nos afecte a un nivel personal. Porque todos los telediarios se encargarán de difundir las imágenes en sus tres ediciones. Así podremos ver tierras de familiares quemadas, casas devastadas, cosechas perdidas y otra serie de calamidades similares a las que enumeraba al principio. No solo eso. Ya estamos pagando más como consecuencia de lo que he dado en llamar la inflación climática (que curiosamente no niegan y pagan). No hay más que ver el precio de la mayoría de productos como se ha encarecido por culpa de la falta de lluvias.

¿Hasta qué punto tienen los gobiernos que no toman medidas dicha responsabilidad? ¿Por qué han de pagar o soportar los países que toman medidas sostenibles la misma inflación que los países que se niegan a ponerlas en práctica? ¿Por qué, si por añadidura, nos condenan a sufrir un mayor número de enfermedades y a morir prematuramente? Como vemos la vida se ha vuelto más dura y más calamitosa para un gran número de personas en el planeta. Pero no hace falta ir a otros países. Nuestro país es una muestra de ello.

Consciente de lo raro que es encontrar buenas noticias en los medios, me permito la licencia de compartir alguna de ellas. Lo hago convencido de la importancia que tiene al permitir desintoxicarnos y poner en valor los valores humanos de héroes y heroínas, en esta época de muertes, denuncias, acosos, asesinatos, guerras, catástrofes naturales y no sé cuantas cosas más. Noticias que son capaces de que volvamos a mirarnos, aunque sea por unos días, como partes de una misma raza, de una misma familia.

El día que comenzó a llover y había previsiones de inundaciones, algunos empleados del Safari de Madrid, situado en las inmediaciones de Aldea del Fresno, optaron por quedarse a dormir con objeto de salvar la vida de los animales. Gracias a ello lograron conseguir con mucho sacrificio salvar a todos los animales.

Es emocionante leer el artículo y ver como algunos animales reconociendo la situación, permitieron a algunos cuidadores que no conocían, ser evacuados. A algunos de ellos les emocionó la actitud de una avestruz que no dejó de incubar los huevos en todo momento, a pesar de la situación. Sinceramente y sintiéndolo mucho, dudo que algún empresario hubiera hecho lo mismo con sus empleados. Hechos que le vuelven a  reconciliar a uno con su especie.

Pero hay sin duda otros ejemplos más directos dentro de nuestra propia especie. Me refiero  al ejemplo humano y humanitario que nos dejan determinadas personas en los momentos más duros. Entonces podemos ver cómo el ser humano se olvida en esos momentos de nacionalidades y fronteras y acude al auxilio de las personas más necesitadas.

Hay, sin embargo, casos anónimos que trascienden estos ejemplos como el de Emma Igual, de 32 años, cooperante española y directora de la ONG Road to Relief fundada por ella misma, que será imposible borrarlo de nuestra memoria. Digo que trascienden, porque Emma, a diferencia de los voluntarios ocasionales, decidió dedicar su vida a ayudar a los demás.

La cooperante española (el voluntariado me parece una palabra que no está a la altura de estas personas), murió el sábado. El vehículo en el que viajaba junto con otros cooperantes fue alcanzado por un proyectil ruso que provocó su posterior incendio. Se convierte así en la primera víctima española de la mal llamada guerra de Ucrania. La guerra, no se olviden, la inició Putin.

Durante su estancia en la guerra, estuvo entregada a la cooperación, a la que se dedicó desde que tenía 20 años. El tiempo que estuvo en la primera línea de fuego, se encargó de evacuar civiles, y de ayudar a salir a la gente que vivía entre bombas. Logró salvar a 1300 personas, 650 de ellas niños y unas 300 con discapacidad. Hablaba siete idiomas, sin contar el más importante: el amor que dedicaba cada día a los demás.

Cuentan los noticiarios que solo dormía cuatro horas al día. Las únicas armas que portó Emma fueron la cantidad de provisiones que en forma de medicinas, comida, productos de higiene o leña, facilitaba a las personas que no podían moverse o decidían quedarse en la primera línea de fuego.

Ignoro si existen más ángeles de la guarda sin alas, que con ellas. Y si los ángeles alados tienen la vocación e irradian el amor con el que Emma intentó combatir y vencer a esta injusta y maldita guerra. No me hace falta saber la respuesta, porque me imagino que en caso de existir, ya se ha transformado en uno de ellos. DEP.

José Luis Meléndez. Madrid, 11 de septiembre de 2023. Fuente de la imagen:Road to reliev

5 de septiembre de 2023

Perdón vs. disculpas

El perdón es un pretexto para volver a pecar

No creo en esa jerga religiosa que nos inculcaron de pequeños. Por ejemplo, no necesito arrepentirme para reconocer mis errores. Y no necesito perdonar para disculpar. No necesito que nadie ponga límites ni tutores a mi espiritualidad. Ni padres adoptivos que no cumplen con el suyo.

Mis disculpas siempre han sido y serán más sinceras que mis perdones. El perdón es un pretexto para volver a pecar. Para volver a hacer daño a la misma persona o a otra por el mismo o por otro motivo. El perdón es capaz de hacer daño al que lo practica y a su víctima. ¡Cuántas víctimas, al contrario que sus verdugos, que en su día perdonaron, están (y no sé si descansan) hoy en los cementerios!

Toda falta que cometas tiene su perdón, así que no hay problema. Barra libre: tu alma quedará igual de limpia que antes de cometer tus faltas y como premio por haber actuado mal, podrás seguir pecando por los siglos de los siglos.

Tal vez la sorpresa venga después, cuando en lugar de juzgar al que comete la falta, juzguen la responsabilidad social y personal del que las perdona sin la anuencia o consentimiento expreso del Juez Supremo. Porque al perdonar juzgas y condonas una conducta reprochable. En otras palabras, no solo haces caso omiso de ella, sino que la fomentas.

Es por tanto el que ofende el que tiene que perdonarse a sí mismo, después de haber reconocido su exceso. Otra cosa es ayudar al que ofende a reconocer y aceptar ese lado oscuro y humano que todos llevamos dentro. ¿De qué vale perdonar si el que ofende no es capaz de perdonarse a sí mismo?

El perdón es un remedio que ha resultado ineficaz a la sociedad. No hay más que ver como los individuos que forman parte de la misma, siguen cometiendo las mismas faltas que se producían en los anales de la Historia.

Hay cosas que no se pueden perdonar ni disculpar, como es el ensañamiento en vida contra alguien o el asesinato de un ser querido. El perdón y las disculpas tienen sus límites. Y si no, ¡díganme!, ¿existe alguna penitencia para personajes genocidas, que a todos nos vienen a la memoria, que pueda librarles de todo el mal y el daño que han causado a la humanidad?

La persona que no perdona no es peor persona que su ofensor. No perdonar no significa odiar, igual que perdonar tampoco significa olvidar. El perdón necesita su tiempo. No es algo instantáneo. Una disculpa sincera necesita su tiempo, su fase de duelo, de reflexión y de cura o reparo personal. Hay agravios cuyos perdones llevan toda una vida.

Cuando uno disculpa queda en paz consigo mismo. Cuando uno perdona queda en paz (bien) con Dios, con el prójimo y consigo mismo. El acto de disculparse es un acto natural y sincero que sale del corazón de la persona. El perdón suele estar inducido socialmente y conlleva por tanto menos arrepentimiento y sinceridad. Por eso el perdón suele pedirse y las disculpas no.

¿Tenemos que disculparnos más y perdonarnos menos...?

José Luis Meléndez. Madrid, 5 de septiembre del 2023. Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org