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23 de abril de 2022

Extinción planetaria

Mucho más que el "cambio climático", hay que combatir la actitud pasiva, hipócrita y conformista de los líderes de los países que más contaminan

“Mamá, ¿tú.. crees.. quee.. yoo.. soy... lento?”, le pregunta un hijo adolescente, que se ofrece a ayudar a su madre, mientras ésta se dispone a calentar una pizza en el microondas, en un anuncio televisivo de una conocida marca catalana que elabora estos productos. Un ejemplo más que gráfico que pone en evidencia y a la vez en contraste, la lentitud humana con la elaboración rápida de un alimento creado paradójicamente por el hombre.

La lentitud tiene sus ventajas e inconvenientes, según sea, claro está, su grado de intensidad, las circunstancias de las que hablamos, y el momento del cual hacemos referencia. La filosofía o el estilo de vida slow, por ejemplo, tiene un efecto beneficioso y saludable en las sociedades avanzadas, en las que el ritmo de vida, es, como se sabe, de por sí, bastante acelerado.

Ahora bien, la pregunta que deberíamos formular, centrándonos en el tema que nos ocupa sería: Europa.. ¿tú.. crees.. que.. tus.. políticas.. son.. lentas?, pues como vemos, queda aún pendiente por consolidar la unión fiscal del viejo continente, las leyes europeas por medio de una Constitución europea, y/o tomarse en serio la creación de una OTAN europea, como ha quedado hace poco evidenciado, ante la invasión injustificada de Ucrania, por parte de la Rusia de Putin.

Dice un dicho que cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo. El mundo ha puesto el foco en la guerra de Ucrania y ha dejado a un lado la guerra mundial que la humanidad libra hace decenios contra el planeta. Demasiados enemigos para un enemigo tan inocente como necesario. Y es que la ONU, acaba de lanzar, hace unos días un ultimátum: vamos tarde y mal.

El IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) o grupo de científicos de la ONU que estudia los efectos medioambientales sobre la tierra, ha hecho público hace unos días su último informe, el cual refleja un incremento de 2,8º a final de siglo. Cabe recordar que en el Acuerdo de París, los distintos países se comprometieron a que la temperatura no debería aumentar  un 1,5º como mínimo y un 2% como máximo, lo cual refleja casi el aumento de un grado. Todo ello traerá consecuencias más catastróficas en forma de huracanes, hambrunas, sequías o subidas del mar, entre otros.

Para revertir la situación, el grupo de expertos propone la reducción drástica de emisiones de gases invernadero, en todos los sectores, así como el consumo de energías como el gas, el petróleo y la eliminación de las ayudas a los combustibles fósiles, aplicando una redistribución de los ingresos ahorrados, para no perjudicar a los colectivos más desfavorables.

El estudio también hace mención a la reforestación, la reducción de otros gases como el metano, la reducción del consumo de carne, de la demanda energética gracias a las mejoras tecnológicas, así como la transición hacia las energías renovables como la energía solar, eólica y las baterías, aprovechando el acusado descenso de  su precio original, el cual se estima en un 85%. Llama sin embargo la atención la falta de autocrítica de la ONU ante  preguntas clave: ¿Por qué nunca se cumplen los objetivos que nos fijamos? ¿Están calando los mensajes en la conciencia de los ciudadanos y de los líderes de los distintos países, de manera especial en los que más contaminan?

En primer lugar sería necesario poner en cuestión si el término que define el problema como es el “cambio climático” es el adecuado y se ajusta a la realidad. ¿Es acaso extraño que un término tan vacuo y vacío de contenido no esté llegando a la gente? Da la impresión cuando uno pronuncia este término que es el clima el que se cambia a sí mismo. Que no es necesario ningún otro actor. ¿Dónde está el hombre?, se pregunta uno. ¿No sería mejor hablar de extinción planetaria, expresión en la cual ya sí estaría incluido el hombre y todas las especies que pueblan el planeta?

Resulta inaudito ver como los científicos establecen cifras positivas a la hora de fijar sus previsiones de entre 1,5 o 2 grados, en lugar de cifras neutras (0º) o negativas, cuando lo que se pretende es enfriar el planeta, lo cual lleva a un relajamiento de medidas por parte de los ciudadanos (tan mal no estaremos cuando aún nos conceden un margen de dos grados).

Es evidente que se echa en falta una mayor supervisión de la ONU y un mayor seguimiento sobre los países más contaminantes. ¿No resulta un tanto hipócrita y contradictorio amenazar a Putin si usa armas químicas, cuando la mayoría de la población mundial está expuesta a enfermedades y muertes como consecuencia de la invasión de su espacio aéreo, de partículas tóxicas provenientes de otros países, que agreden y causan muertes químicas? La propia ONU lo acaba de reconocer cuando dice que el 99% de la población mundial respira aire contaminado. ¿Responsabilidades? Hasta la fecha ninguna.

La extinción planetaria no es solo competencia exclusiva de los científicos. Es un problema que afecta a toda la sociedad. Es necesario involucrar y movilizar a todos los colectivos que forman parte de ella. A los intelectuales firmando manifiestos y dando charlas o dando mayor voz, a los médicos para que informen sobre todos los efectos que tiene el clima, el aire de las ciudades, los productos que consumimos y la forma de vida que llevamos sobre nuestra salud, etcétera.

La ONU no debería consentir que los líderes mundiales incumpliesen los objetivos que se establecen mientras los ciudadanos se esfuerzan. Para ello sería necesario que dicho organismo internacional estableciera nuevas sanciones, aumentase las económicas y se implicase mucho más en la supervisión de los objetivos. Basta escuchar las palabras de Antonio Guterres, su Secretario General: “Este informe es una letanía de promesas incumplidas. Es un archivo de la vergüenza, catalogando las promesas vacías que nos encaminan firmemente hacia un mundo inhabitable”.

No cabe la menor duda que las distintas Administraciones estatales, regionales y autonómicas, como último eslabón de la cadena, podrían poner en práctica talleres formativos, inspecciones a empresas e incluso recurrir a sanciones que de ser reincidentes restringiesen si son necesarios derechos (si incumples obligaciones, perjudicando a los demás, tampoco tienes derechos).

El negacionismo carece de argumentos que expliquen los miles de especies que han desaparecido desde hace apenas unos años, así como los cinco millones de muertes humanas que se ha cobrado hasta la fecha solo el aumento de temperatura en el planeta, según publica la prestigiosa revista National Geographic. Se excluyen las víctimas por hambre, tornados, huracanes, terremotos.

Por todo ello, mucho más que el "cambio climático", se hace más urgente e importante que nunca, combatir la actitud pasiva, hipócrita y conformista de los líderes de los países que más contaminan, que en definitiva es la que está provocando el deterioro progresivo del planeta y de las condiciones de vida sobre la tierra. Como decía Peter Praet, ex economista Jefe del Banco Central Europeo: “El riesgo de hacer poco es superior al de hacer demasiado”.

José Luis Meléndez. Madrid, 23 de abril del 2022. Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org

19 de abril de 2022

La nobleza del alma

El alma enriquece las obras, pero las obras no ennoblecen el alma, si estas no son sinceras

La soledad tan denostada por la sociedad es una fuente de paz, de enriquecimiento personal y de libertad interior. No es de extrañar por tanto que como siempre, me siga gustando vagar más por mi interior que viajar físicamente.

Hace cuatro días se ha producido una nueva invasión: la de mis sobrinos, entre otras personas, que han ocupado la zona de combate sin llegar a conquistar, gracias a mi férrea defensa, la capital de mi dormitorio. Durante estos cuatro días no he parado de ver cuerpos moviéndose de un lado a otro. Incluso por la noche a la hora de ir al baño. Hoy nos hemos juntado dieciséis familiares a comer en un bufete libre.

Apenas han transcurrido unos instantes desde que he entrado en casa y me he vuelto a encontrar con la antigua normalidad que aún no habíamos acabado de recuperar. A esto le llaman algunos Semana Santa. Debe ser porque algunos se transforman gracias a los demás en santos...

Atrás han quedado los días de pasión e irreflexivos para dar paso a días más racionales. La verdadera religión empieza ahora. Atrás queda la espiritualidad superficial mezclada de tradición y espectáculo. La vida en el búnker espiritual comienza a tener el sentido de antaño.

La verdadera religión es la que procede de la espiritualidad que emana de la soledad, y conduce de una forma inexorable a las buenas obras, lejos del postureo vacuo y procesional propia de estas fechas. Desde esa acción contemplativa y reflexiva que anima la acción, o lo que es lo mismo, desde esa zona inmaterial en la cual uno comienza a reconocerse a sí mismo y sin la cual es imposible conectar con los demás de una forma auténtica y verdadera..

El alma enriquece las obras, pero las obras no ennoblecen el alma, si estas no son sinceras. Por muy buenas que sean, si no son sentidas y nacen de lo más hondo del corazón.

José Luis Meléndez. Madrid, 19 de abril del 2022. Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org

14 de abril de 2022

Sanciones

¿De qué sirven que las sanciones penalicen a Rusia, si no benefician a los damnificados...?

En su día Putin optó por la guerra clásica mientras que Occidente prefirió centrar su foco en la guerra económica con objeto de castigar a los oligarcas y la frágil economía rusa. En la actualidad las sanciones forman parte de unas de las medidas con las que el mundo occidental pretende poner fin a la menos contrarrestar la guerra de Putin. Pero una vez acabada la guerra, tendrá lugar la reconstrucción de Ucrania. Si bien es cierto que ahora es Rusia la que está pagando por culpa de Putin el precio de dichas medidas, una vez finalizada la guerra, los europeos, ayudados por otros países, deberemos pagar el precio de dicha reconstrucción.

Es de suponer que el gobierno de Zelenski, una vez establecido el alto el fuego, comprometa en dicha negociación la ayuda económica de Rusia. Máxime si uno tiene en cuenta que Occidente ya está pagando vía inflación, ayuda humanitaria y aumento del presupuesto en defensa, dicho estropicio, como consecuencia de dicha ofensiva rusa. Por no hablar de los miles de vidas pérdidas de uno y otro bando, las cuales son imposibles de cuantificar materialmente.

La realeza también tiene su corazón y recientemente así lo ha demostrado. Hace unas semanas los reyes belgas Felipe y Matilde, ofrecieron a los refugiados ucranios dos casas destinadas a tres familias. El ejemplo ha tendido su efecto y otras monarquías han decidido hacer lo propio y se han unido a esta acción humanitaria. Así los reyes de Holanda, Guillermo y Máxima, siguiendo la ola de solidaridad de sus homólogos belgas, han ofrecido las distintas estancias del castillo de Het Oude Loo, situado en Apeldoorrn (Países Bajos), a ocho familias que serán acogidas a mediados de abril. Ambas realezas han mostrado su sensibilidad con el pueblo ucranio como así lo demuestran las visitas que han realizado a diversos centros de recepción en fechas recientes. Por su parte la reina de Inglaterra, Isabel II ha contribuido por el momento con un generoso donativo. Y según la prensa británica estarían barajándose, como posibles lugares de acogida las fincas de Balmoral y Dumfries House, en Escocia.

Cabe preguntarse, entretanto, porqué las cuentas, yates y las mansiones de los oligarcas rusos no son destinadas a ayudar a los ucranios. Y los ciudadanos no dejan de preguntarse: ¿De qué sirven que las sanciones penalicen a Rusia, si no benefician a los damnificados...?

José Luis Meléndez. Madrid, 14 de abril del 2022. Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org

11 de abril de 2022

Héroes

Las obras de los héroes quedan escritas a sangre y fuego como ejemplo para la humanidad y las sucesivas generaciones

Las imágenes de las televisiones y los titulares de los periódicos colapsan los espacios informativos. Algunos ciudadanos se echan las manos a la cabeza incapaces de asumir tanta barbarie en tan poco tiempo. La guerra esta vez es real y va en serio. Los europeos y occidentales toman conciencia del conflicto y participan como actores secundarios en esta película real que retransmiten los medios casi en riguroso directo. El escenario europeo merece esta vez una cobertura que esté a la altura de las circunstancias. ¡Son los nuestros!, nuestros hermanos europeos los que están muriendo y no los sirios ni los palestinos, por poner un ejemplo.

Es curiosa la hipocresía y la esquizofrenia occidental. La de esta parte del mundo privilegiada en la cual se importan y consumen a mansalva películas que incitan a la violencia mientras los respectivos ordenamientos jurídicos impiden ejercerla. Te invito a que consumas violencia pero no a que la ejerzas  ni a que sepas asumirla.

“La violencia humana es tan estremecedora y ruinosa para los protagonistas como impulsiva e incomprensible para quienes la estudian”, y escriben sobre ella, añado. Lo dice Luis Rojas Marcos, prestigioso psiquiatra, en el prólogo de su obra “Las semillas de la violencia”, al cual he acudido en estos tiempos de tanta zozobra mundial, con objeto de intentar arrojar algo de luz sobre esa emoción humana que tanta barbarie ha causado a distintas civilizaciones a lo largo de la Historia, como es la ira.

La guerra no es como nos la cuentan. Es como es. Solo los que sufren sus consecuencias directas tienen autoridad moral y real para hablar de ella. En los dos bandos de cualquier guerra se cometen atrocidades. ¿Qué hay dentro de nosotros que nos mueve a hacer sufrir intencionadamente a nuestros compañeros de vida? ¿Qué nos empuja a torturar o incluso a quitarle la vida a un semejante?, se pregunta el prestigioso psiquiatra. “El goce con el sufrimiento ajeno es un rasgo exclusivo de la especie humana”. Afirmación que responde a dichas preguntas. Y añade: “La crueldad de los animales es un mito, la del ser humano una siniestra realidad”. Como ejemplo merece la pena recordar, a diferencia de los animales, que el hombre es capaz de matar por motivos ideológicos.

Ante una afirmación tan impactante como cierta y tan explícita como rotunda, Rojas matiza: “La persona es la criatura más cruel que hay sobre la tierra. Pero también es verdad que la inmensa mayoría de las personas son compasivas, tolerantes y abnegadas". "De hecho (prosigue), nuestra especie no hubiera sobrevivido si no estuviéramos continuamente sacrificándonos los unos por los otros”.La pandemia reciente que hemos padecido es una muestra evidente de ello.

El suicidio, según el doctor, es una forma de violencia. Llama la atención como el hombre por medio del maltrato físico que ejerce sobre el planeta sufra los efectos mortales de sus consecuencias, en sus diferentes formas, como son los huracanes, las inundaciones, la sequía, los incendios o las olas de calor, por citar algunos ejemplos.

Hace unos días me hice eco de una frase pronunciada por Andréy Kordochkin, Deán de la catedral de la Iglesia Ortodoxa rusa en Madrid: “Si Vladimir Putin no es capaz de sentir emociones humanas, necesita la ayuda de un psiquiatra, no de un sacerdote”. Me temo la hipotética respuesta del psiquiatra al cual hago referencia, según una frase suya, extraída de dicha obra: “Los hombres torturan y matan por venganza, no por instinto”.

La violencia, según Rojas Marcos, se aprende, pero las pasiones pueden transformar a los seres humanos tanto en malvados como en héroes. Por ello, para combatir la violencia y detener la epidemia de odio, propone la implantación de un modelo de salud pública hasta los doce años de edad, que estimule valores como la compasión, la tolerancia, la autocrítica o la empatía, con objeto de arrancar las raíces del mal y malograr su crecimiento.

Yo a partir de hoy he decidido obviar las imágenes atroces y quedarme solo con las de aquellos héroes que de una forma pacífica, anónima  y altruista aportan cada día lo mejor de sí mismas a las víctimas inocentes de este conflicto.  Los ucranios que se han visto obligados a abandonar su tierra dejando atrás a seres queridos o han muerto de una forma injusta e inocente. Los reporteros de guerra, los médicos que atienden a los heridos en pésimas condiciones. Las personas anónimas que recorren miles de kilómetros para entregar ayuda humanitaria o traer a personas afectadas por la guerra. Las personas que abandonan sus quehaceres y a sus seres queridos para defender con la bandera de la libertad su patria. Los militares europeos que empuñando la misma bandera de la paz, la libertad y la democracia defienden de una forma ejemplar y pacifica por medio de la disuasión los valores que las distintas sociedades europeas hemos construido durante años. La de todas aquellas personas y veterinarios que se hacen cargo de los animales que han quedado heridos y/o que han pasado las fronteras con sus mascotas, como Vetsum, red española de centros veterinarios que cuenta con 21 hospitales y  que ha habilitado tres residencias gratuitas a disposición de las familias refugiadas en España, entre muchos otros.

Todas esas personas con sus pequeñas proezas a título personal, ya han ganado la guerra sin que esta haya terminado. Porque las obras de los héroes no pueden ser borradas por las armas de destrucción masiva. Quedan escritas a sangre y fuego como ejemplo para la humanidad y las sucesivas generaciones.

José Luis Meléndez. Madrid, 11 de abril del 2022. Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org

3 de abril de 2022

Consecuencias

Occidente está pagando las consecuencias de haber establecido relaciones comerciales e institucionales con dictaduras que no respetan los derechos humanos

El comunismo está de moda. Si el virus vino presuntamente de China, desde la localidad de Wuhan, hoy la guerra nos llega de Rusia. Y por si todo esto fuera poco, Kim Jong-un, el líder coreano, se encuentra haciendo ejercicios de precalentamiento bélico, con el lanzamiento de su último misil intercontinental, mientras China mira a Taiwan y no con muy buenos ojos, precisamente.

¡Cuánto han cambiado los tiempos! Ahora no es el pueblo el que se siente oprimido, ahora son los líderes comunistas los que se sienten intimidados por sus vecinos. Así que una vez controlados los ciudadanos de su patria, han visto oportuno el momento de proceder a la doma mental y física de nuevos súbditos que contribuyan a las excentricidades particulares de la secta de cada uno de estos patriotas. Que para eso están también los vecinos, según se ve.

Cabría preguntarse cuántas hoces y martillos han tenido que trabajar para fabricar uno de estos arsenales nucleares, que Kim Jong-un utiliza en sus fiestas macabras y particulares a costa de su pueblo. O para construir las mansiones, yates, aviones, búnkeres y cuentas corrientes que posee Putin en Rusia y en el Occidente capitalista del que tanto reniega. Es lo que tiene el comunismo capitalista.

De Kim Jong mmm sabemos que asesinó a su tío y su hermanastro, que prohíbe a las mujeres teñirse el pelo y a los hombres llevarlo largo. A Putin sin embargo le encantan los venenos (que se lo pregunten a sus victimas), lo cual no es nada extraño si nos atenemos a Escorpio, su ascendente zodiacal. Por otra parte, ante la falta de incapacidad táctica de su ejército ha decidido bombardear de una forma chapucera, la vida de las personas más vulnerables como son las  mujeres y los niños. Incluso a ambos a la vez, como el caso de la mujer embarazada que se encontraba en un hospital, y que terminó perdiendo la vida y la de su hijo. También nos llegan imágenes en las que les gusta enseñar sus pectorales, bañarse en agua diluida con polvo de cuerno de ciervo por el miedo que tiene a contraer una enfermedad (más bien a perder su tren de vida) y sumergirse en las gélidas aguas mientras se santigua.

Hasta ahora pensábamos que el comunismo excluía la propiedad privada y la diferencia de clases. Pues aquí tenemos dos ejemplos, el de Kim Jong-un y el de Putin, que ha conseguido convertirse, aupado por los oligarcas rusos, en uno de los hombres más ricos del planeta a costa de la pobreza de su pueblo, cuya fortuna se estima que asciende a 100.000 millones de dólares.

Desconozco si los principios religiosos de Putin son igual de fidedignos que su ideología megayoista, así que en ocasiones suelo imaginármelo santiguándose mientras bombardea y asesina a sus hermanos ucranianos para intentar con ello purificar su alma. Santo varón. Cuantas más señales de la cruz, mayor purificación. Así que no es de extrañar que de los dos brazos, uno de ellos, lo tenga inmóvil, como se dice. Ya sabemos cuál es el motivo.

Igual o más escandalosa resulta la sesgada imparcialidad del líder chino Xi Jinping, líder al que le duelen más las sanciones económicas que occidente ha impuesto a Rusia, que las vidas que está destrozando la guerra. Es posible que Xi Jinping desconozca que al intentar mantener una posición de neutralidad ante una agresión en la que se pierden vidas humanas ucranias e incluso rusas, en la que se violan de manera sistemática derechos humanos condenados por la ONU, Organización en la cual se sienta, uno se convierte de facto en cómplice y aliado intelectual de las causas que han originado la agresión rusa y de los miles de crímenes que se están cometiendo como consecuencia de su pasividad. En fin, del karma saben mucho más su pueblo que los occidentales…

Los ucranianos que aún viven, ahora lo hacen como Putin quiere, lejos de su tierra, con sus vidas rotas. Algunos se han muerto de hambre al no poder abandonar sus ciudades y otros no duermen por el estrés de las bombas, mientras la mayoría de la población rusa descansa por el efecto dormidera de las fake news con las que Putin tranquiliza y desconecta a sus ciudadanos de la realidad. ¡No es la guerra, idiota!, es una operación especial. Tan especial que ya cuenta con 7000 rusos engañados y muertos en combate y cuatro millones de refugiados ucranianos desplazados en tan solo treinta días.

Putin se ha caracterizado hasta ahora por hacer lo que no dice y en decir lo que no hace. Lo terrible para él será el día que el pueblo ruso despierte a la realidad y conozca la verdad: el número real de víctimas, de familiares y de amigos muertos y engañados. Ese día Putin será considerado un “agente extranjero” de la patria que nunca le perteneció, aunque es posible que para entonces ya se encuentre en otra guerra mucho más duradera: la del infierno.

Es imposible ganar una guerra exclusivamente con la conquista del terreno sin lograr ganarse el respeto del pueblo ocupado. Es posible que Putin gane la batalla pero nunca ganará la guerra ante los ojos de la Historia. Nunca podrá borrar las imágenes y el dolor que ha causado al pueblo ucranio y al mundo.

Bastaría decir de una manera simplista que el origen de la invasión de Putin es el fracaso de la diplomacia, es decir, de la política. Pero con ello estaríamos cerrando en falso el verdadero debate: ¿Cómo es posible que hombres como Trump, Putin o Kim Yong-un hayan llegado a ocupar el poder que antes han ocupado y que ahora respectivamente ocupan? Hecho al cual han contribuido en cierta forma las redes sociales y las campañas de desinformación de la Rusia de Putin.

Putin buscaba un gobierno títere en Ucrania y al final va a conseguir que China sea el títere de su país, como bien dice Ma Jian, escritor y disidente chino afincado en Londres, con una treintena de libros prohibidos en su país: “Rusia será el títere de China para que ésta cumpla sus ambiciones”. Y en su último libro, “El sueño chino”, publicado en España, advierte que la invasión de Ucrania es otro paso en el afán de expansión tiránica de la China de Jinping a través de Rusia.

La polarización Occidente-Oriente no debería impedir a Occidente abrir un proceso de reflexión ante el nuevo orden mundial que se inició el 24 de febrero. En este sentido Occidente debe reconocer que está pagando las consecuencias de haber establecido relaciones comerciales e institucionales, a través de organizaciones como la ONU, con dictaduras que no respetan los derechos humanos.

Apuesto a que cada vez son más los progresistas sorprendidos que desde los años ochenta renegaban de la incorporación militar de España en la OTAN. Y lo que aquella incorporación supuso, vista desde la situación actual por la que atraviesa Europa, no solo para España, sino para la paz mundial como es la salvaguarda de los valores democráticos conquistados por todos aquellos que nos antecedieron.

Ahora nos falta trabajar a todos para que este nuevo orden mundial que ahora empieza sea en aras de un lugar de concordia en lugar de un choque entre bloques o civilizaciones. Los astronautas rusos y americanos se han dado un abrazo estos días en el espacio, y nos han demostrado con ello que los territorios y las banderas, sean cuales sean, debieran de estar supeditados a esa condición humana e innata que nos une como hermanos.

José Luis Meléndez. Madrid, 3 de marzo del 2022. Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org