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5 de diciembre de 2014

Sanar la sanidad

"Sanar la sanidad": sanar la sanidad, para sanar el país.

Lo ha hecho de nuevo. El consejero madrileño de sanidad, ha vuelto a hablar. Horribilis causa habemus. Han sido demasiados días de reclusión conventual, y de contención verborreica. Los ejercicios espirituales, el arrepentimiento, y la penitencia del perdón público, han caducado, sido en balde, y su destitución inmediata.
Sanar el cuerpo, a la vez que se ofende el espíritu del prójimo, está tipificado en los manuales profesionales como mala praxis ética. La falta de mascarilla, nos ha vuelto a infectar, con el veneno de sus declaraciones, como la serpiente, escupe a la cara de su víctima. Pero esto no tiene importancia cuando uno tiene la lengua suelta, y la vida resuelta. ¡Santo varón!.

Las maniobras privadas y empresariales en la oscuridad del señor Güemes, los intentos fallidos de privatización de Lasketty, y la incontinencia verbal (sin apósito), del señor Rodríguez, hacen que el buque insignia de la sanidad, marque auténticas velocidades de crucero: cuatro consejeros hasta la fecha, y queda un año de legislatura. “Si lo hubiera hecho mal, no estaría hablando”, en referencia a Teresa Romero. Suma y sigue. Ninguna referencia a Excalibur, que ya ladró lo suyo.

Pero la sanidad autonómica y madrileña, no es la única que marca el récord guinness, en el número de consejeros. La lamentable gestión de la ex ministra Ana Mato, arropada en todo momento por el señor Brey, con medidas discriminatorias como el copago, por parte del Ministerio de sanidad politica social, y ojo, también llamado de Igualdad; la exclusión del sistema sanitario a determinados colectivos, sus escasas habilidades oratorias, la falta de reflejos en la crisis del ébola, coordinada desde entonces por la Vicepresidenta Sáenz de Santamaría, y las malas compañías de la trama corrupta de la Gürtel, han propiciado su dimisión escrita, sin cuerpo presente.

El incuestionable perfil político del nuevo ministro de sanidad, Alfonso Alonso, y su alta y demostrada capacidad negociadora, contrastan con su bajo perfil técnico-sanitario. El tiempo apremia, y el señor Brey, ha caído en la cuenta: demasiadas bajas laborales en tiempos de austericidio. Es necesario antes que lleguen las elecciones, mejorar la imagen enferma de esta cartera. Las nuevas consignas genovesas así lo atestiguan: “hay que salir a la calle”(y procurar no resfriarnos).
El principal reto del nuevo doctor ministerial, pasa por sanar la sanidad. Si el gobierno del Pepé no goza de buena salud, será difícil sanar el país.

José Luis Meléndez. Madrid, de Diciembre del 2014.
Fuente de la imagen: YouTube.com

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