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1 de enero de 2015

Ahora que no me leen

Ahora que no me leen, y la actualidad lo permite, retomo mi diario

Me dispongo a escribir en este último día del año, en donde la nostalgia del pasado, y la ilusión del futuro, confluyen y se alternan, provocando estados de ánimo cambiantes y contradictorios.

Ha sido un día soleado, de balance y concreción de objetivos. Mañana, día de año nuevo, daré el primer paseo verde por el parque, con mi mascota Kutxi, y aprovecharé, como de costumbre en estas fechas, para abrazar un árbol. Un pequeño, pero bonito gesto de reconciliación fraternal con el universo. La idea la leí en una revista, y me pareció sensacional. Dicen, además, que al hacerlo, te impregnas de su energía positiva. Toco pues madera, pero de la buena, es decir de la que aún está viva.

Si el beso, como está demostrado, es el quemador de calorías más divertido y entretenido, además de un excelente vasodilatador, y generador de endorfinas, ¿por qué no va a tener los mismos efectos, dar un abrazo a un árbol? De abrazar a una persona puedes arrepentirte más pronto que tarde, pero de abrazar a un animal, o a un ser vegetal (no vegetativo), nunca.

Hoy, es día de cambiar de estilo, de hacer footing por el folio, de retomar el diario olvidado, ahora que la actualidad descansa y lo permite, de una manera directa y espontánea. Sin una excesiva corrección, como tiene que ser un diario, un escrito secreto, dirigido a uno mismo. Es lógico, hace mucho tiempo desde la última vez, y ha costado empezar y hacerlo en primera persona, pero no me arrepiento. Es más, estoy muy satisfecho, porque Pluma en Ristre, no es un blog, en donde el autor pretende ser el protagonista. Al menos eso intento.

Por este motivo, me gustaría que los lectores, participasen e interactuasen más, a través de sus comentarios, por medio del blog o de las redes sociales. Que enviasen algún correo, para enriquecernos todos, incluido yo mismo, o que al menos respondieran alguna encuesta. De esta forma, se podría saber que plumas, o que temas les gusta más a ellos.

Algunos lectores se preguntarán, si no son muchas tres plumas, o tres amantes, para una sola mano. Algún día tendré que explicarles, que en realidad se trata de una sola amante, con tres corazones: el corazón social, el corazón verde, y el corazón literario. Aun así, se seguirían preguntando, si no siguen siendo muchos corazones, para un solo corazón. Entonces, tendré que explicarles la verdad, y reconocer que sí, que son demasiados corazones, para un solo corazón. Pero quizás más del que otra persona pudiera darme. Una suma de calidad y de cantidad, al mismo tiempo, modestia aparte. Y si añadimos el coranzoncito de mi mascota, obtendremos un maravilloso poker de corazones. Ahora sí que estoy seguro que entenderían mi estado civil, y mi alma de llanero solitario.

He de reconocer, ahora que no me leen, en este diario de sesiones, que solo en una ocasión, he considerado la posibilidad de abandonar este proyecto. Pero es mejor no decirles nada a los lectores, para no preocuparles. Fue a mediados de año, después de realizar alguna mejora, y habilitar varias encuestas, con objeto de detectar el grado de satisfacción, y saber cuáles eran sus gustos. Nadie votó. Un gran sentimiento de soledad, de rabia, y de tristeza invadió mi corazón, pero la razón, como siempre, se terminó imponiendo. Este es el motivo por el cual, no he vuelto a habilitar encuestas, ni más proyectos participativos.

Lo sé. Deduzco que los lectores no tienen tiempo, e incluso ganas. El haber seguido, ha sido una sabia decisión. Detrás de Pluma en Ristre, hay personas, animales, plantas, situaciones sociales, pensamientos para hacer reflexionar y despertar conciencias dormidas por otros, y un poquito de humor para intentar esbozar una sonrisa, en estos tiempos difíciles.Que lo consiga o no, es lo de menos. Al menos se intenta, y eso, ya es algo, mejor que nada. El blog ya de por sí, es un punto de encuentro participativo.

Gracias a los lectores, hoy me siento un humilde y privilegiado escritor, que además de ser leído, puede comentar y compartir con algunos lectores, muchas de sus publicaciones, a través de las redes sociales. ¡Si supieran ellos que son la verdadera tinta de la Pluma…! Gracias a ellos, a sus comentarios, y a su complicidad, me siento más animado a seguir escribiendo y corresponderles. La ilusión, al ver cada día algún plumista conectado, es el mejor de los premios, y la mejor recompensa que anima a la Pluma a seguir es esta apasionante actividad que es la escritura.

Dos mil catorce, ha sido un año intenso. El dieciséis de enero, el primer lector, realizó su primera conexión a un blog que en un principio se llamó “La redacción”. Había varios nombres en el tintero, y entre ellos, estaba el de Pluma en Ristre. A los pocos días, se produjo el primer cambio, con el beneplácito de los lectores. Luego vinieron los enlaces informativos, los cambios de imagen, o de plumaje, la incorporación de vídeos, cambios en la tipografía, y apertura de nuevas secciones, como la de citas o humor, y el volcado del blog a las redes sociales.

Dos mil quince, se presenta como un año apasionante, desde el punto de vista social. En los meses de mayo y diciembre o enero, los ciudadanos tienen una doble cita electoral, como son las elecciones municipales, y las generales. La Pluma Roja o social, tiene por delante un importante reto.

La Pluma Verde, por su parte, seguirá en la medida de sus posibilidades, con su labor traductora de maullidos, ladridos, y demás idiomas del reino animal y vegetal. Y para ello, pondrá su voz humana, de manera muy especial ante los maltratos, abandonos, y demás injusticias de los seres más indefensos del planeta.

La Pluma Azul, seguirá fiel a su línea, y aportará algún relato, ensayo o publicación, que haga a los lectores desconectar de la realidad, y conectarse consigo mismos.

He empezado a escribir estas líneas, el treinta y uno de diciembre, y serán publicadas en mi diario, el próximo año, un día de enero. Una bonita forma de terminar y empezar el año, realizando la actividad que a uno más le gusta.

José Luis Meléndez. Madrid, 31 de diciembre del 2014.

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