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28 de octubre de 2014

El quitamanchas

Los bancos no dan crédito a sus clientes, y los ciudadanos no damos crédito a la creciente e imparable corruptela nacional. La confianza, se ha convertido en un pesado lastre, a la hora de establecer y formalizar las necesarias relaciones de negocios, incentivar el sistema económico, y delegar como electores la soberanía del país en futuras siglas.

Las recetas del bipartito se basan en la transparencia, y en la regeneración democrática. El continuo chaparrón, impide al Pepé, hacer un diagnóstico certero y realista "en la buena dirección". La lentitud, y los indultos económicos de la justicia a las clases altas, y su prontitud en la ejecución de embargos a las clases más desfavorecidas, obligadas en última instancia a pagar con su vivienda, ponen en entredicho el cumplimiento del artículo catorce de la Constitución:“Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

¿Para que actúan con tanta diligencia, eficacia, y profesionalidad, las fuerzas de seguridad, si luego pasan a estados durmientes e impunes, los casos más escandalosos? ¿Es operativo un sistema judicial a dos velocidades? ¿Se conquista la confianza de los ciudadanos con gestos de transparencia y regeneración, o más bien con actitudes encaminadas a recuperar la sintonía con las más altas normas de convivencia legal y moral?

El cese temporal de la militancia imputada, no deja de ser más que un cortafuegos, sino se dirimen ipso facto las correspondientes responsabilidades, y no se aplica el principio de igualdad que ordena la Carta Magna.
El quitamanchas, no es la mejor técnica para eludir responsabilidades: deja cerco, y nunca limpia el traje a fondo.

José Luis Meléndez. Madrid, 27 de Octubre del 2014.
Fuente de la imagen: Flickr.com

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