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22 de julio de 2014

Sampedro: un poeta con "Mar adentro"

Sampedro escribía con la boca, pero con más pasión que nadie, porque sus pensamientos salían como olas de su “mar adentro

Ramón Sampedro, abrió un interesante y profundo debate social: la eutanasia. El derecho no solo a la muerte, sino a una vida digna, y que hoy sigue adherido a nuestro cuerpo social, como una herida en forma de costra. Se fue con la tristeza de no sentirse comprendido, ni apoyado por las instancias judiciales, sanitarias y espirituales de su país.

En su día, cuando el debate estaba candente, quise ir más allá, adentrarme y conocer de una forma más íntima la personalidad y el carácter de Ramón, motivo por el cual decidí leer su libro “Cartas desde el infierno”. La obra, incluye documentos y manuscritos como “Cartas al Director”, en una de las cuales, recuerdo como se queja de la compasión con que algún lector escribe en este periódico de él.

Exigía un trato de igualdad. En otros se indigna y rebela contra las normas de la sociedad, a través del único medio que tenía a su disposición, la palabra, tan cercana en su interior, y tan lejana sin embargo a la hora de representarla a través de su forma física como es la escritura. Recordemos que Sampedro escribía con la boca, pero con más pasión que nadie, porque sus pensamientos salían como olas de su “mar adentro”, y además lo hacía con gran maestría. ¡Lástima que en lugar de su alma, fuera su cuerpo el protagonista...!.

Por este motivo, he querido hacer pública su destreza literaria, a través de la cual el autor nos describe su situación personal, sus emociones más íntimas y profundas, tanto a través de la prosa, como del verso, llegando a su punto álgido a través de este último, a la hora de resumir desde un punto de vista objetivo, su "situación personal”, con un soneto titulado “Quererme bien”.

¿Por qué eligió Sampedro la poesía? Quizás para que a través de su belleza literaria, su situación personal quedara en un segundo plano, y para evitar de esta manera, crear en los demás, sentimientos de compasión. Por otra parte, existe un mensaje más inconsciente, como es el de darnos a entender, que era un hombre culto, y un maestro a la hora de saber dar una lección emocional y de cariño a los suyos en sus últimos momentos, a diferencia del que recibió por parte de las instituciones, en el transcurso de su vida. De ahí el epígrafe a su poema anterior.

Se fue con estilo, como un equilibrista en la cuerda floja, que demostró tener, hasta su entrada en el cielo, un pie en la tierra, y el otro en el infierno, lugar incandescente del cual lograba salir por momentos, mojarse y nadar con sus lectores, a través de su narrativa.

Un auténtico ejemplo de lucha personal contra la injusticia social, y un mensaje de advertencia para una futura sociedad venidera más avanzada, ética y justa.

“Quererme bien”

Yo prefiero con el sueño una alianza,
que me libre de esperar inútilmente,
el milagro de alcanzar, ingenuamente,
el favor de no morir, que no se alcanza.

Que me humilla y me degrada la alabanza,
de implorarle a lo divino absurdamente,
a un señor y padre nuestro indiferente,
que responde a mi dolor con desconfianza.

Es quererse, el querer y también la muerte,
como parte del misterio y del destino,
como mezcla de lo débil con lo fuerte.
Que es amor quererme bien como adivino,
que me guíe mi razón y no la suerte,
por deseo y voluntad de lo divino.

Ramón Sampedro Cameán. “Cartas desde el Infierno”

Fuente de la imagen: ovguide.com

José Luis Meléndez. Madrid, 20 de Noviembre del 2013.

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