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13 de septiembre de 2016

Amores suicidas

El escaso índice de natalidad, y el aumento de fracasos en las parejas actuales, exige a nuestros representantes, tomar algún tipo de medidas

Parece que el amor verdadero es un acto con tendencia “suicida”, porque para entregarse, hay que renunciar y "matar" antes el auténtico yo. Todo esto suponiendo que sea un amor voluntario, porque si van a por uno o a por una, la cosa cambia, y podríamos entonces estar hablando, de "crimen organizado".

La sociedad muchas veces va por delante de la justicia, motivo por el cual no sería descabellado reformar el Código Penal, dejarnos de "matar", y a aprender a renacer juntos, unidos esta vez de verdad. De esta forma las parejas y los matrimonios, podrían unirse de manera voluntaria por las dos partes (siempre hay una parte que lleva a la otra). Eso sí, en plenas facultades mentales y emocionales de los dos miembros de la futura pareja. Nada de intereses materiales, de prisas, enchochamientos, prejuicios, presiones sociales, maternales, familiares o de edad. Mala señal si nos vamos engañando antes de tiempo.

De igual forma podría establecerse una figura jurídico - psicológica, que antes de bendecir la unión de las almas, profundizase en los sentimientos y en las intenciones de la futura pareja. En los pros y los contras. Que pudiesen por medio de esta figura externa e imparcial, testar los motivos reales, los intereses personales y de diversa índole, así como la experiencia y las afinidades de los cónyuges, para hacerles de esta forma reflexionar y conocerse, antes de dar ese paso decisivo en sus vidas. De esta forma y tras un intercambio de impresiones, estarían en mejores condiciones de tomar su decisión de una manera más libre, segura y objetiva.

Quizás de esta forma podríamos sorprendernos de lo que puede dar de sí el amor, no solo dentro, sino fuera de la típica pareja - tramposa -clásica - formalizada, de la cual muchos ciudadanos continúan siendo víctimas infelices, por culpa de este sistema injusto, del cual forman parte, desde tiempos inmemoriales. El escaso índice de natalidad, y el aumento de fracasos en las parejas actuales, exige a nuestros representantes, tomar algún tipo de medidas. Y estas podrían ser unas de ellas. Otra cosa es que a el sistema, tal y como está concebido, le interese, claro está.

José Luis Meléndez. Madrid, 26 de agosto del 2016.
Fuente de la imágen: flickr.com

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