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15 de septiembre de 2016

Tan ingrato

Quién me iba a decir, que años más tarde, iba a aparecer una mujer con forma de pluma estilográfica, que iba a terminar de conquistarme

Hay una canción que me recuerda mi etapa musical. Es una canción protesta titulada "Con botas sucias", que en su día compuso el grupo de rock duro Barón Rojo, según dicen, en contra de la compañía discográfica americana CBS, en respuesta a los intereses oscuros de dicho sello, con el grupo. Por ese motivo la canción se llama "Con Botas Sucias", que se corresponden con las iniciales de la compañía. Basta leer la letra para salir de dudas.

Corrían los años noventa, y recuerdo que un día, desde un coche, me llamó un representante del equipo radiofónico de Cadena 100, llamado "La jungla", y que capitaneaba por aquél entonces José Antonio Abellán. Al parecer, según me indicó esta persona, uno de los temas que había remitido al sello discográfico, y que escuchaban en ese preciso momento, les resultaba muy simpático y gracioso. Las risas de fondo aún se podían escuchar. Un importante periodista, lo había escuchado, y quería conocerme.

Antes de ello, el representante, me citó en la discográfica Omni Records. En dicho encuentro se desveló el nombre del periodista, y se me explicó en qué consistía el proyecto. La oferta consistía en actuar en directo en el equipo de José Antonio Abellán. Para ello, se concertó previa y verbalmente una primera actuación en directo en Cadena 100, emisora musical de la Cope.

Días después, me llamaron para una segunda actuación en directo, y aporté algunos arreglos, ya que algunos temas eran cortos en duración. Craso error por parte del equipo, ya que antes de hablar de condiciones, decidieron presentarme ante su audiencia. La falta de sensibilidad a la hora de la negociación, provocó un calentamiento estéril de la audiencia, en la emisora del obispado español, ya que como es de imaginar, al final no se firmó ningún documento. Lo que no se pensaban es que un servidor llevaba también un contrato muy normalito para negociar, y eso...es muy raro en la industria discográfica. Ese es el concepto que tienen las discográficas de los artistas. Y sino que le pregunten a cualquiera de ellos. Bueno no a cualquiera, a la mismísima Mónica Naranjo, por ejemplo.

El caso es que cuando me llamaron, la canción estrella, no se correspondía con los demás temas, y pensé que iba a perjudicar mi imagen. ¿Se imaginan a un servidor vestido con una camisa jamaicana, con chanclas cantando en directo "Ritmillo Tropical", entre otros temas? Aún no sé cómo pude superar la prueba. Bueno si, el trankimazin hizo lo suyo.
De camino a la emisora pude cruzarme con Manuel Benítez hijo, y Jesús Mariñas, que trabajaba en la Cope. El equipo de la radio salía para saludarme. Nunca olvidaré esos momentos en la pecera. Era la época de "Lunas rotas" de Rosana.

La experiencia me costó una semana de ingreso hospitalario por ansiedad, en el Ramón y Cajal. No paraban de pedirme arreglos e historias, sin haber llegado a un acuerdo inicial, hasta que reventé. No se les ocurrió siquiera proporcionar ningún arreglista, antes de elegir un productor. Digamos que las tornas cambiaron, y que los artistas en esta ocasión fueron ellos "negociando". Eso sí, logré que algunos de mis temas los escucharan 1.200.000 personas en directo. Y eso fue un alivio considerable. También tuve que hacerme socio de la SGAE, Sociedad General de Autores, la cual dicho sea de paso, sigue a fecha de hoy sin abonarme los derechos de autor de dichas actuaciones, después de reclamar los mismos a través de la OCU, Organización de Consumidores y Usuarios. Ni siquiera una contestación. El autor por encima de todo.

Eran otros tiempos. Ahora me he vuelto un hombre mucho más serio (broma), y todavía me acuerdo de mi nombre artístico, que no pienso desvelar, y de la guitarra que ya no tengo y que vendí con mucho dolor, para iniciar otro viaje por medio de la creatividad, a través de la escritura. Y como no, de vez en cuando me vienen a la memoria, las melodías de aquellos hijos musicales. ¡Quién me iba a decir que años más tarde, cuando todo parecía acabado, iba a aparecer una mujer con forma de pluma estilográfica, llamada Amanda, que iba a terminar de conquistarme! (seducido ya me tenía desde hace bastantes años), y a hacerme todo suyo. La verdad es que esta mujer ideal, ha tenido mucha paciencia conmigo.

Siempre ha estado ahí, en los poemas, en las letras de las canciones, en los momentos más difíciles de la vida. Me ha visto también abrazar el cuerpo de una mujer con forma de guitarra, tocarla y estallar juntos, hasta alcanzar el orgasmo melódico. Y también me ha visto abrazar, tocar, coquetear y compartir mi corazón con mujeres de carne y hueso. No solo eso. Ha compartido muchas más emociones de las que he compartido con las mujeres reales, y encima me ha dado muchos más hijos. Pues nada, ¡que todavía sigue a mi lado! No me digan que eso no es amor verdadero.

¡Cómo se puede ser tan ingrato!

Fuente de la imagen 1: flickr.com
Imagen2: foto de Amanda
José Luis Meléndez. Madrid, 15 de septiembre del 2016

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