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20 de mayo de 2019

España es Europa

Nos enseñan a amar España, pero no a querer a Europa y a nuestro planeta

España no solo se gobierna desde el Estado central. Las Administraciones locales y regionales dictan sus propias normas y tienen sus respectivos representantes. Lo mismo ocurre en Europa donde una gran parte de las decisiones que se toman afectan a los ciudadanos de toda Europa, como son las de índole económico, laboral, medioambiental, independientemente del signo político de los respectivos países.

Las elecciones nacionales condicionan por tanto solo una parte de las medidas que afectan a los ciudadanos de cada país. Más si se tiene en cuenta que la convocatoria de las elecciones europeas es cada cinco años, a diferencia de las nacionales o locales, que son cada cuatro años. Por este motivo es de igual importancia participar en esta triple convocatoria en la cual el voto se realiza de una forma sencilla, en un solo sobre, en el cual van contenidas las tres papeletas correspondientes a la Comunidad, al Ayuntamiento, y al Parlamento Europeo.

La situación actual de Europa debe animar a los ciudadanos a participar en un momento crítico como el actual. Las amenazas que se ciernen sobre el viejo continente no son pocas. En primer lugar, existen indicadores que anticipan una desaceleración económica. A esta habría que añadir las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, los efectos aún desconocidos que tendrá la salida de Reino Unido de Europa (Brexit), el resurgimiento de la extrema derecha,  de la extrema izquierda eurófoba (que no es lo mismo que euroescéptica), así como las campañas de desinformación o de fake news, auspiciadas desde países exteriores, con objeto de desestabilizar el proyecto europeo.

Es en definitiva un momento decisivo en el cual la situación actual de Europa debe animar a los ciudadanos a tomar conciencia de su importancia y participar en un momento tan crítico y sensible como el actual, por la sencilla razón de que España es Europa, y esta solo se puede mejorar desde dentro de la Unión.

El liderazgo de la democracia cristiana durante largos años ha dado como resultado una Europa muy desigual entre países del norte y del sur. Se hace necesario más que nunca que la Europa económica del euro de paso a la Europa social de las personas, para que éstas empiecen a sentirse parte de Europa. Es hora de pensar en Europa sin dejar de sentir España.

Desde el centro conservador no se gobierna para todos como ha quedado meridianamente claro, durante estos años con los distintos gobiernos de derechas nacionales y europeos. Llama poderosamente la atención ver cómo partidos eurófobos de extrema derecha ahora participan en los distintos procesos en los cuales la democracia, enemiga íntima de su ideología, y se convierte en la protagonista, con el único fin de dinamitar la Europa democrática que tanto esfuerzo y sacrificio ha costado construir, desde dentro de sus instituciones.

Nos enseñan a amar España, pero no a querer a Europa y a nuestro planeta. Se quiere lo que se siente, pero a Europa hoy muy pocos la nombran en sus discursos para acercarla a los ciudadanos. Es muy habitual en algunas fuerzas sacar a relucir las banderas españolas de cara a las elecciones nacionales que marcan sus intereses de partido, y muy raro verla izada o colgada a la hora de tratar los problemas de los españoles.

Los políticos solo hablan en modo nacional y por ende los ciudadanos muestran un cierto distanciamiento con una marca que después de 40 años no se ha comenzado a trabajar para cohesionar a los ciudadanos europeos, como es la marca Europa. Como consecuencia de dicha indiferencia y pasividad por parte de los líderes europeos y nacionales, solo un 43% de españoles (menos de la mitad), participaron en las últimas elecciones europeas. Un dato que no deja de ser preocupante y que refleja la desconexión emocional de los europeos, con su patria grande.

Basta observar como a una escasa semana de los comicios europeos ninguna fuerza del arco parlamentario ha sacado a relucir a su candidato europeo, eclipsado por el líder nacional, ni ha exhibido ninguna bandera europea en sus mítines. Por no tener Europa no tiene ni himno, a diferencia de la UEFA que curiosamente si lo tiene. Los políticos nos animan a ir a votar a las urnas en clave nacional, pero no en clave europea. Y los programas, los debates y los líderes europeos aparecen en un segundo plano por detrás de los programas, debates y líderes nacionales.

O se ponen las pilas en serio esta vez los políticos, o dentro de unos años pagaremos sus consecuencias.

José Luis Meléndez. Madrid, 18 de mayo del 2019
Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org


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