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19 de junio de 2018

Antes de tiempo

La vida es celosa y defiende su derecho a existir

A veces esta emocionante y grandiosa obra que es la vida, nos ofrece fragmentos anticipatorios que nos permiten identificarnos con ella.

Nos encontrábamos ayer tres personas, cada una con sus respectivas mascotas, enfrente de uno de los frondosos jardines de césped poblados de árboles, que jalonan la avenida principal del barrio de Manoteras. La escena era la siguiente: una pareja de urracas (macho y hembra), intimidaban a la más grande de las mascotas desde el suelo, a menos de un metro por su parte trasera, mientras emitían unos graznidos que podían escucharse a 500 metros de distancia.

El mensaje era claro: la pareja le estaba invitando a marcharse al animal, por encontrarse en una zona de crías. Los animales como pudimos comprobar también tienen sus señales de obras y de circulación. No he visto animales más celosos de sus crías que las urracas. A mí me pasa lo  mismo con el embarazo psicológico de mi libro: me pongo nervioso cuando alguien se aproxima a pocos metros de mi criatura. Este es uno de los motivos por los que haya optado por la autoedición o reproducción asistida. Después de tantos años de gestación,  este es el mínimo gesto que un  padre debiera tener con su embrión.

Me siento identificado con las urracas. Yo he emitido los mismos sonidos a los editores que han intentado colarse en el nido, con la intención de incubar juntos la criatura que dentro de unos días verá la luz, y que desde hace varias décadas llevo dentro. La vida, una vez más, ha demostrado ser sabia dotándonos antes de tiempo del instinto protector, para defenderse a sí misma. La vida es celosa y defiende su derecho a existir.

José Luis Meléndez. Madrid, 19 de junio del 2018
Fuente de la imagen: commons.wikimedia.org

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