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13 de junio de 2014

Miedos y medios

El resultado de las elecciones europeas, y la abdicación del monarca, han transformado el escenario político español. Bien es sabido que los españoles no votaron en las generales un Jefe del Estado, sino un presidente de Gobierno, y un programa electoral.

La Carta Magna española, y su reforma, es la única referencia bibliográfica que los partidos hacen, cuando sale a relucir el debate del referéndum, en lugar de hacerlo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuando nos dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Todos los cargos públicos, deben ser periódicamente electos en libertad, por sufragio universal, y en condiciones de igualdad. En democracia, los poderes económico y militar, deben estar sometidos al control civil y democrático”.

El unánime y fulgurante relevo en las cúpulas de los principales medios de comunicación de forma reciente, la escasa presencia de imágenes de los ciudadanos en las plazas públicas en los mismos, y los titulares descafeinados de cifras, han provocado más de un titular en formato de denuncia pública en la prensa digital, que se ha hecho eco de dichas maniobras.

Las declaraciones de algunos todavía dirigentes del PSOE, no hacen más que avivar el hasta entonces aburrido discurso político. El Secretario general se ha visto en la necesidad de repetir por activa y por pasiva que “el PSOE es un partido de hondas raíces republicanas”, en respuesta a algunas Federaciones como Baleares o Galicia que proponen ante la disciplina de voto, un debate más profundo y democrático, vía referéndum.

El mensaje parece no haber calado y el señor Jáuregui en recientes declaraciones ha dicho: “si hubiera una mayoría por la República, el PSOE la encabezaría”. Pretérito pluscuamperfecto con el cual D. Ramón pone en entredicho dicha mayoría, a la vez que escurre el bulto, al no emplear un tiempo verbal presente.

Hablar de mayorías o minorías infundadas sin un referéndum democrático, no debe ser muy republicano, y a la rosa parece que le han “metido en un jardín”. Los jardines privados no son una buena residencia para una rosa que desea ser admirada.
¡Cuánto daría la rosa por estar en un jardín público!¿Miedos y medios o miedos enteros? Será cuestión de preguntar a la rosa, antes que esta se marchite.

José Luis Meléndez. Madrid, 13 de junio del 2014
Fuente de la imagen: Flickr.com

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