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28 de octubre de 2026

La EEUUropa de Trump

El tercer socio ideológico de la derecha española es el partido republicano de Trump

Los ciudadanos europeos, al igual que los estadounidenses en anteriores convocatorias, han empezado a manifestar su cansancio, su hartazgo y su impotencia en las calles de sus respectivos países, en respuesta a las políticas ultraconservadoras llevadas a cabo por sus representantes.

El detonante o epicentro de este malestar social tuvo lugar hace unos días en Francia, casi a la vez que en España con sus respectivas diferencias en cuanto a las causas y a las formas con las cuales se han llevado a cabo.

Las réplicas se han extendido días después por otros países europeos como Portugal, Bélgica o Italia, en donde Meloni se ha visto en la necesidad de sacar el ejército a las calles.

Mientras que en Francia las movilizaciones han tenido su origen en el descontento ciudadano por los recortes sociales y de los servicios públicos como la educación, llevados a cabo por el gobierno conservador de Macron como consecuencia de la elevada deuda pública, cercana al 117% del PIB, en España, el principal y casi único motivo de acción es el complicado e imposible acceso a la vivienda.

Como se ha señalado anteriormente, las formas o respuestas de la sociedad francesa y española han sido distintas. En la primera se han manifestado a través de un violento estallido social que ha desembocado en disturbios provocados por dichas algaradas. En España, por el contrario, han tenido lugar bajo una acampada pacífica en la céntrica Puerta del Sol madrileña, así como en otras ciudades de españolas.

La pregunta que puede asaltarle a cualquier ciudadano antes de ir a votar, es si, ante un hipotético gobierno ultraconservador con una fuerte presencia de Vox, como indican las encuestas puede traer consigo, el mismo estallido social ante los previsibles recortes sociales en sanidad, educación y pensiones.

Reza un dicho popular: “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. Pues bien, la candidata de extrema derecha a la presidencia de Francia, Marine Le Pen, se ha comprometido ante su país a aplicar recortes mucho mayores si gana las elecciones la próxima primavera. “A la vista de la subida de los tipos de interés y del exiguo presupuesto presentado por Lacornú (el primer ministro Sébastien) y Macron, puedo anunciar que ciframos el ajuste necesario en un ahorro neto de 140.000 millones de euros en 2032, respecto a 2026”.

No solo eso. La candidata de Reagrupamiento Nacional, ha manifestado que Francia limitará su contribución neta al presupuesto de la UE a 11.000 millones de euros, el nivel al que estaba hace un cuarto de siglo, lo que provocaría un enfrentamiento con Bruselas y otras capitales europeas, especialmente con Berlín.

Le Pen sigue siendo una euroescéptica convencida, desde que hace casi una década defendiese abandonar la UE y el euro. No es por tanto de extrañar su decisión de no enviar soldados franceses “a morir (omite el verbo defender), en guerras que no son las nuestras”.

En Alemania, la AfD de Alice Weidel, líder de Alternativa para Alemania, ha fijado el año 2029 como el momento histórico en el que una eventual mayoría de ultraderechas en la Eurocámara, podría llegar a renegociar los tratados europeos para destruir el modelo comunitario actual.

El día 21, Weidel lanzó desde la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo, un ultimátum a la Unión Europea, sin mencionar directamente la celebración de un referéndum para abandonar la UE, tal y como había planteado en el pasado, y amenazó con utilizar el veto alemán para bloquear cualquier ley de financiación europea si Bruselas no accede a estas reformas.

En lo referente a España, Bruselas cuestiona la prioridad nacional que el PP ha asumido de Vox. La comisión europea advierte que las normas que establezcan una “prioridad nacional” en el acceso a las prestaciones públicas y a la vivienda, pueden contravenir el derecho comunitario si generan discriminación indirecta y no están justificadas ni son proporcionadas.

Así, los residentes de larga duración, tienen garantizada la igualdad de trato con los nacionales del país de acogida, como las prestaciones sociales y los procedimientos de acceso a la vivienda. De esta forma Bruselas deja claro que la prioridad nacional incumple el derecho comunitario.

Hasta ahora Le Pen ha tenido dificultades para ganarse a los empresarios, preocupados por su euroescepticismo y por sus planes de revertir la reforma de las pensiones, como han adelantado en España, la portavoz de la Cámara Baja del PP, Ester Muñoz: “tenemos que ser valientes y entender que el modelo, hay que cambiarlo porque no funciona, porque el sistema actual tal como está va a petar”.

Por su parte, el portavoz económico de Vox, José María Figaredo sentenció: “el sistema de pensiones es un zombi. Lo han quebrado. En 1998, la Comisión del Pacto de Toledo, diagnosticó con precisión las debilidades del sistema, y, en casi 30 años no se ha aplicado ninguna medida correctora”. Una clara apertura y disposición a una privatización parcial del sistema que requiriría una reforma estructural hacia un modelo mixto.

La reforma de las pensiones que llevó a cabo el gobierno y acordó con la Comisión Europea exige que todos los años lo revise la AIREF, una institución independiente que ha garantizado su sostenibilidad y el poder adquisitivo de los nueve millones y medio de pensionistas. Una ley que aprobó el gobierno en el año 2021 curiosamente con el voto en contra de Vox y del PP, que garantiza que las pensiones se actualicen de acuerdo con la inflación.

En vista de lo que antecede, no es de extrañar la preocupación, no solo de los empresarios franceses y europeos, también del sector financiero, ante el creciente euroescepticismo. ¿Volverán los aranceles y los complots a los productos por el mero hecho de no ser nacionales, como en EE.UU?

De momento Barclays ha lanzado un aviso del “riesgo Vox” para el coste de los bonos españoles, Y, doña Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander, ya ha anticipado la intención de su voto, según eldiario.es.

A un buen piloto se le conoce en las tormentas. El presidente español, ha surcado pandemias, volcanes, guerras, danas e incendios. Las encuestas apenas le otorgan apenas una distancia 1,4 puntos de los populares. Si se tienen en cuenta los ocho años de legislatura y los 6 partidos de ámbito autonómico o nacionalista: ERC, Junts, EH Bildu, PNV, BNG y Coalición Canaria con los que ha formado el primer gobierno de coalición, el resultado es una legislatura excelente y un resultado pésimo para la oposición que en lugar de virar al centro ha preferido escorarse hacia la extrema derecha.

Líderes de partidos de la oposición en el marco de las elecciones generales del 29 de noviembre han vertido críticas y sembrado dudas públicas sobre la fiabilidad del servicio postal, al igual que Trump lo hizo en las últimas elecciones. Sin embargo, los expertos electorales recuerdan que la legislación española hace que sea técnicamente inviable alterar los resultados mediante este mecanismo.

Votar por correo tiene por añadidura sus ventajas. Un accidente o un percance médico puede impedirle a uno ejercer su derecho al voto. El día de las elecciones es un día propicio para celebrarlo viajando o acudiendo a algún evento. El voto por correo es tan potente y seguro que una hipotética muerte prematura no le impide a uno cumplir con uno de sus póstumos deseos.

Votar según a qué candidato español no implica que las políticas que se apliquen sean en beneficio de los españoles o de los europeos. El tercer socio ideológico de la coalición de derechas española es el partido republicano de Trump.

José Luis Meléndez. Madrid, 28 de Octubre del 2026. Fuente de al imagen: wikimedia.commons.org