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22 de noviembre de 2017

Promesas incumplidas

Los españoles se han preocupado de la política diaria, pero los políticos han aprovechado el tema catalán, para alejarse aún más, de los problemas de la ciudadanía

La grave crisis institucional por la que atraviesa España, nos ha enseñado algo: hay vida personal, más allá de la actual pesadumbre política. Los ciudadanos, una vez más, han dado una muestra ejemplar de civismo y de responsabilidad, en medio del lamentable y bochornoso espectáculo mediático que han protagonizado algunos de sus representantes.

El español se ha convertido en los últimos meses, en un espectador ocupado en sus problemas, y preocupado por los problemas no resueltos, creados por los encargados de solucionarlos, y que curiosamente llevan el nombre de “políticos”. El ciudadano se ha convertido en un ser social impotente, ante el cariz que han tomado los acontecimientos. El problema ahora no son los de la mayoría de las personas: el problema es el encaje territorial de Cataluña dentro del Estado.

Algunos medios se han empleado a diario a fondo, eclipsando el resto de la realidad y la problemática social, con ediciones diarias monográficas, que han creado tal inquietud, impotencia, y desasosiego en los lectores, en los oyentes, y en los telespectadores, que han llegado (según diversas encuestas), a considerar el tema catalán, como el segundo problema nacional más grave, por delante de otros temas que afectan directamente a los españoles, como son la sanidad o el cambio climático, por poner un ejemplo.

Los ciudadanos han sido informados de manera puntual e insistente, como si ellos fueran los responsables, supieran y pudieran arreglar semejante desaguisado institucional. Los españoles se han preocupado de la política diaria, pero los políticos han aprovechado el tema catalán, para alejarse aún más, de los problemas de la ciudadanía.

Dentro de unos días, comenzará la campaña electoral en Cataluña, y a buen seguro, los distintos líderes, sacarán de sus chisteras los guiñoles de Puigdemont, Junqueras y compañía, como titiriteros en feria, en lugar de ofrecer propuestas y proyectos creíbles y realizables. La magia electoral de las verdades vestidas de mentiras, y de las medio verdades, una vez más, harán su acto de presencia. La única verdad será la de las verdades incumplidas. Como la que Rajoy le prometió hace escasos días a Sánchez y al PSOE, de reforma de La Constitución, a cambio de apoyar el artículo 155 de la Carta Magna.

Por este motivo, hoy muchos catalanes y catalanas, se cuestionen la euforia del Presidente, animándoles a acudir a las urnas. Y tal vez muchos de ellos se pregunten, qué sentido tiene votar a algunos políticos, si entre ellos mismos, son incapaces de cumplir su propia palabra.

José Luis Meléndez. Madrid, 19 de noviembre del 2017
Fuente de la imagen: wikimedia.commons.org

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