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10 de julio de 2017

La princesa Mako

La princesa sabe que no será princesa. No le importa porque ha encontrado a su rey de corazones

La princesa Mako, nieta mayor del emperador Akihito, se ha enamorado. No es un amor normal; es un amor real, en el doble sentido de la palabra. Porque la princesa nipona, a sus veinticinco años, ha anunciado públicamente que está dispuesta a renunciar a su título, para ver materializado el sueño que su país le prohíbe, por su condición de dama real: casarse con un plebeyo. Un gesto que no logrará evitar el sonrojo de la nobleza occidental, de más de una Casa Real, y de los miembros de la clase política que se niegan a abandonar sus cargos.

La boda que tendrá lugar el próximo año, evidencia una auténtica historia de amor, en toda regla. El compromiso se ha hecho público días antes de que el gobierno aprobara un proyecto de ley, permitirá la abdicación del Emperador Akihito a sus ochenta y tres años, y otorgará a cuatro herederos (dos hijos, un hermano, y un nieto), la futura sucesión de su reinado.

Pocos datos han trascendido del dichoso y afortunado varón, Kei Komuro, abogado y excompañero de universidad. Mako, no se ha dejado seducir por la lógica interesada de las matemáticas financieras, y ha preferido dejarse llevar por el lenguaje sincero de sus sentimientos.

A ella no le ha hecho falta ir a los toros, celebrar su cumpleaños, o asistir a un acto religioso, para salir en las revistas de papel couché. Ni lucir su palmito, ni vender su luna de miel. Ha anunciado su compromiso de forma gratuita, abiertamente y de corazón ante los suyos. Sin mercaderes ni intermediarios. Con este gesto ha demostrado su personalidad y su amor. No ha necesitado ninguna pose, ningún pactado, ningún posado robado, con el cual rentabilizar su amor engañando a sus seguidores. A pesar de su corta edad, Mako, ha demostrado que sabe distinguir lo real de lo auténtico.

La princesa de sangre roja, rechazará de igual modo, el título de su príncipe azul. Ha hecho caso omiso de los títulos y los cuentos, porque sabe que su historia es mucho más importante y real que la de aquellos personajes. Quizás hoy muchos se pregunten cuántas bodas de alto copete se hubieran celebrado, si hubieran tenido que recurrir alguno de los cónyuges a la renuncia personal y social de su título o de su categoría laboral.

La princesa Mako, ha decidido no poner precio a su relación, porque sabe que el auténtico amor, no lo tiene. No ha vendido ninguna exclusiva y ha demostrado con su gesto, ser una mujer especial. Ha tenido la nobleza de renunciar a su título. Sabe que no será princesa de los japoneses, pero no le importa. Porque ha encontrado a su rey de corazones.

José Luis Meléndez. Madrid, 18 de Mayo del 2017.
Fuente de la imagen: es.noticias.yahoo.com

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