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7 de noviembre de 2016

El nuevo curso

Rajoy cuenta con una fuerza muy superior a la que actualmente representa

El golpe abstencionista de los barones del Psoe (que no de los socialistas), ha dado los frutos deseados: la gobernanza de Rajoy. Los mismos que han investido con sus votos abstencionistas la legislatura del Pepé, son los mismos que ahora se quejan de la alineación del nuevo gobierno.
No parece muy serio, y muy sincero este lamento tardío, plañidero y cocodrilesco por parte de la gestora baronil del Psoe. Quizás El aparatito, esperaba el nombramiento de algún ministro socialista, en recompensa a su escandalosa abstención. Una abstención gratuita y misteriosa de la que no pocos votantes guardan escondidos recelos.

Algunas mentes osadas, se atreven incluso a sospechar de la existencia de una coalición tripartita encubierta, que pueda hacer frente al único grupo que hasta la fecha se ha postulado de una forma pública, como la auténtica oposición: Podemos. Y es posible que los ciudadanos, en este hipotético contexto, acudan a un espectáculo o teatrillo (también gratuito), de cara a la galería, en toda regla. Un escenario en apariencia de oposición de puertas afuera, en el que el guión de la obra, se ha escrito y firmado de antemano entre bambalinas. Un posible drama, con prólogo de Rajoy, de marcados tintes antisociales, ambientado en los años treinta, que bien podría titularse: "El águila tricéfala", volúmen II.

Nota para navegantes: el votante socialista está lo suficientemente escaldado y preparado para destornillarse de la risa, ante las inminentes cobras que los barones socialistas (a falta de la celebración de un congreso), escenifiquen al gobierno de Rajoy, investido, calzado, y enseñado a andar por la gestora aplastadora y anti votadora del Psoe (en adelante "El aparatito"), con respecto a sus bases.

Los intentos tardíos, y en vano, a la hora de explicar, y de no consultar la monumental abstención a las bases socialistas, ha provocado una importante hemorragia y fuga de exvotantes, simpatizantes, militantes e incluso gestantes (seguidores de El aparatito), representado por la gestora. El torniquete, o mejor dicho, la vuelta de tuerca de El aparatito, ya se ha cobrado la primera expulsión de Susana Sumelzo. Por el contrario, y curiosamente en el PSC, que representa el sector más díscolo del Psoe, la situación es de momento de completa normalidad.

"Abstenerse no es apoyar", igual que explicar no es aclarar. Dicho en términos orientalistas y filosóficos: encender una vela, no significa facilitar su combustión. Es simplemente permitir que la fuerza más poderosa y devastadora, que es la llama, vuelva (una vez más) a quemar la cera.
Pero el descontento de la ciudadanía, que es generalizado, afecta a todas las fuerzas del arco parlamentario; de una manera especial a Ciudadanos, y al Psoe. A excepción de Podemos, las demás fuerzas han optado por desnaturalizar sus principios, en lugar de haber ido a unas terceras elecciones, en las que un Pepé más fuerte, hubiese tenido la mayoría de votos suficiente, para haber alcanzado, de una manera holgada, una legislatura estable de cuatro años.

Se inicia una legislatura en donde todas las fuerzas se juegan mucho, y en donde el más mínimo error, puede pagarse lo suficientemente caro, ante una posible disolución del gobierno. Lo mismo le ocurre a Podemos. Cualquier mínimo error en su estrategia de oposición, crearía en la sociedad un vacío ideológico, y una crisis de valores, en la que los ciudadanos volverían a sentirse no representados. Esto supondría un resurgimiento del movimiento 15M, y un retorno al kilómetro cero del año 2011, y un cambio de ciclo, en el escenario político actual, en el que volverían a su vez, surgir nuevas formaciones, por medio de las cuales, los ciudadanos, volverían a sentirse escuchados y representados.

La alineación de Rajoy, para esta nueva liga política, lleva implícita una clara contradicción, a tenor de los irrefrenables deseos pre gubernamentales del líder popular. De su compromiso al diálogo y al pacto. La formación de un gobierno continuista, no es la opción que esperaba la mayoría de españoles progresistas, como así quedo evidente en los resultados de las últimas elecciones generales. Un gobierno en el que no se ha tenido en cuenta, a la hora de formarlo, a los otros líderes, con los cuales se pretende llegar a acuerdos, es simple y llanamente, una tomadura de pelo.

El relevo generacional patente en otras formaciones, no ha llegado al gobierno. El profundo desequilibrio paritario, y el nombramiento de un equipo, en donde no está representado el amplio sector del partido, evidencia la gran asignatura pendiente dentro del PP, como es la regeneración democrática de sus órganos internos, demandada y defendida por un amplio sector de la formación, y por voces tan autorizadas y representativas, como la de Esperanza Aguirre.

Aun así, el PP, cuenta con una fuerza coercitiva y preponderante, en relación a las demás fuerzas, a la hora de negociar futuros y posibles pactos, ya que de no poder sacar adelante sus medidas, podría disolver la cámara y convocar unas tercera elecciones que le facilitasen la mayoría necesaria y suficiente para gobernar de una forma airosa toda la legislatura.
Un papel difícil también el de Ciudadanos, a la hora de hacer cumplir a Rajoy las ciento cincuenta medidas pactadas con el PP, de una forma íntegra. En definitiva, aunque Rajoy tiene una minoría parlamentaria, en realidad cuenta con una fuerza muy superior a la que actualmente representa. Y esta es la baza y la presión que puede ejercer su ejecutivo, a la hora de imponer su fuerza a los demás grupos; de manera especial a el Psoe y a Podemos. Algunas voces alegan que esta legislatura debería constar de tres años en lugar de cuatro. El argumento que suele esgrimirse es que el gobierno ya lleva un año en funciones.

Ha llegado el momento, después de más de trescientos días, en el que los jugadores deben salir al campo de juego. El problema es que los equipos, llevan casi un año sin realizar entrenamientos. Un pasado no muy halagüeño, y un futuro de duración incierta, en el que es posible alguna que otra fractura o esguince, lo cual sería normal ante tanta falta de precalentamiento. De momento los demás grupos, ya le han mostrado a Rajoy la primera tarjeta amarilla de la temporada, por la alineación elegida. Una norma que puede sentar precedentes en el ámbito deportivo. Si los míster se equivocan, no deberían estar aforados. O lo que es lo mismo: todo el equipo debería ser igual ante la ley.

José Luís Meléndez. Madrid, 5 de noviembre del 2016
Fuentes de las imagenes: Flickr.com

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